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WASHINGTON D.C. – En una comparecencia de alto voltaje ante el Comité de Servicios Armados del Senado (SASC), el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, defendió una solicitud presupuestaria de 1.5 billones de dólares para el año fiscal 2027.
La audiencia, marcada por la tensión geopolítica y el debate sobre la modernización militar, situó el conflicto en Irán y la reforma de la política industrial de defensa como las prioridades máximas de la administración.
Junto a Hegseth, el General Dan Caine y el Contralor interino Jules Hurst III presentaron el desglose financiero de una propuesta que busca transformar la postura defensiva de los Estados Unidos. Según el testimonio oficial, se han presupuestado 25,000 millones de dólares destinados específicamente a las operaciones y costos derivados del conflicto con Irán, un punto que generó intensos intercambios con los legisladores.
Modernización y Energía Dirigida
El General Caine enfatizó que la superioridad tecnológica es innegociable. La solicitud incluye inversiones masivas en armas de energía dirigida, una tecnología considerada crítica para neutralizar amenazas asimétricas y modernizar el arsenal actual. “No solo estamos comprando equipo; estamos redefiniendo la capacidad de respuesta ante adversarios avanzados”, señaló Caine durante su intervención.
Giro en Políticas Internas
Más allá del armamento, la audiencia abordó temas de política de personal que ya habían causado fricciones en la Cámara de Representantes. Hegseth ratificó la postura de eliminar los mandatos de vacunas dentro de las fuerzas armadas, una medida que busca, según el liderazgo de Guerra, priorizar el reclutamiento y la libertad individual de los soldados, cerrando un capítulo polémico de la administración anterior.
Contexto Industrial
Por su parte, el Contralor Hurst III destacó que el éxito de este presupuesto depende de una reforma profunda en la política industrial de defensa, orientada a agilizar las cadenas de suministro y fortalecer la base manufacturera nacional.
Esta sesión en el Senado se produce tras una jornada igualmente turbulenta en el Comité de Servicios Armados de la Cámara (HASC), donde los detalles técnicos y el volumen del gasto ya habían sido objeto de un duro escrutinio partidista. Con esta solicitud de 1.5 billones, el gobierno apuesta por un despliegue de fuerza y modernización sin precedentes en la última década.



