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Washington, 5 de mayo de 2026 – En una conferencia de prensa en el Pentágono, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, proyectaron confianza en la superioridad militar estadounidense y defendieron la aplicación “firme pero medida” del frágil alto el fuego con Irán, tras los incidentes del 4 de mayo en el Estrecho de Ormuz y ataques iraníes contra Emiratos Árabes Unidos.
Hegseth y Caine detallaron la respuesta estadounidense a los lanzamientos de misiles, drones y lanchas rápidas iraníes contra buques protegidos por EE.UU. y territorio emiratí. “Cada amenaza fue neutralizada”, afirmaron. Helicópteros navales estadounidenses hundieron entre seis y siete embarcaciones iraníes, mientras que dos buques con bandera estadounidense completaron con éxito el tránsito por el estrecho bajo la iniciativa “Project Freedom” impulsada por el presidente Trump.
“Demostramos una vez más que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos controlan las aguas vitales del mundo y que no toleraremos la piratería ni el terrorismo”, declaró Hegseth. El general Caine añadió que las capacidades ofensivas iraníes han disminuido “drásticamente” tras los ataques estadounidenses e israelíes de principios de 2026, que degradaron instalaciones militares, misileras, nucleares y navales de Teherán.
Antecedentes y escalada reciente
El alto el fuego entró en vigor a principios de abril tras una intensa campaña que debilitó significativamente el arsenal iraní. Sin embargo, las tensiones persistieron por el bloqueo iraní a sus propios puertos y el control del Estrecho de Ormuz, ruta por la que transita cerca del 20 % del petróleo y gas mundial.
El lunes 4 de mayo, Irán lanzó un nuevo ataque coordinado que incluyó impactos en instalaciones petroleras de Emiratos Árabes Unidos —el primero contra ese país desde el cese de hostilidades— y amenazas a la navegación comercial. La respuesta estadounidense fue rápida y precisa. CENTCOM reportó haber “derrotado cada una de las amenazas” sin bajas estadounidenses en el incidente.
Impacto en el mercado energético y la economía global
Los ataques provocaron un inmediato repunte en los precios del petróleo, que superaron los 113 dólares por barril en algunas plazas. Analistas advierten que la volatilidad podría generar presiones inflacionarias y afectar el suministro global de combustible, especialmente de aviación.
Dos tránsitos exitosos bajo escolta estadounidense representan una señal positiva para estabilizar el mercado, pero la situación sigue siendo delicada. “Project Freedom no se detendrá”, aseguró Hegseth, dejando claro que Washington mantendrá abierta la arteria vital del comercio energético.
Posición estadounidense e iraní
La Administración Trump presenta la Operación “Epic Fury” como un éxito decisivo: degradación mayor de las capacidades iraníes sin una ocupación prolongada. “Hemos establecido líneas rojas claras: nada de armas nucleares y un estrecho abierto. Estamos listos para hacer cumplirlas”, enfatizó el secretario de Defensa.
Irán, por su parte, acusa a Washington de violar el alto el fuego y califica las acciones navales estadounidenses de “agresión”. Aunque su poder convencional ha sido severamente mermado, mantiene capacidad asimétrica mediante drones, lanchas y proxies, aunque Hezbollah y los hutíes han quedado mayormente neutralizados.
Consecuencias diplomáticas y políticas
El incidente ha tensado el frágil equilibrio. Francia, a través del presidente Macron, ha intensificado contactos con Teherán para buscar una salida diplomática. En el frente interno estadounidense, el Senado debate la autorización de poderes de guerra, con voces como la senadora Lisa Murkowski cuestionando el alcance de las operaciones.
En la región, los países del Golfo, especialmente Emiratos Árabes Unidos, han reforzado su alineación con Washington tras los ataques sufridos.
El Pentágono honró a los militares caídos en las operaciones previas y reconoció los riesgos que aún persisten, pero insistió en que Estados Unidos mantiene la iniciativa y está preparado para responder con fuerza abrumadora si Irán continúa desafiando las líneas rojas.
La situación en el Estrecho de Ormuz y el alto el fuego permanecen fluidas. Analistas coinciden en que los próximos días serán críticos: nuevos tránsitos exitosos podrían reducir la tensión, mientras que cualquier error de cálculo podría reavivar un conflicto de mayores proporciones.



