Karen Yapoort responde a “Las santas”: “No se metan” en medio de su ruptura con Edwin Encarnación

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La presentadora dominicana, exreina de belleza e influencer Karen Yapoort publicó un breve mensaje en video dirigido a quienes la critican y se mofan de la crisis matrimonial que atraviesa con el exbeisbolista Edwin Encarnación. El clip, que circuló ampliamente en redes —incluyendo cuentas como la de Dj Metro—, se convierte en la respuesta más directa de Yapoort ante la ola de comentarios moralizantes y de schadenfreude que ha acompañado el escándalo.

El episodio se enmarca en una ruptura altamente mediática de inicios de septiembre de 2026. Circulaban rumores no confirmados sobre un incidente que incluía versiones extremas de una confrontación o disparos cerca de un río en La Romana. Encarnación publicó —y luego borró— un video en el que aseguraba haber ordenado a sus abogados presentar la demanda de divorcio. En el material afirmaba haber “confirmado tantas cosas” que le habían contado sobre el comportamiento de su esposa, que ella “había vuelto a sus raíces” y que ahora se concentraría en sus hijos después de haberla tratado “como una princesa”.

Yapoort respondió que ella misma había solicitado el divorcio de mutuo acuerdo más de una semana antes. Declaró que no haría más comentarios sobre él por respeto a la relación de casi 12 años y a sus hijos, Ever y Eiren Elif. Pidió a medios y público consideración con el bienestar emocional de los menores y negó las versiones más graves de los rumores, asegurando que ella y la familia se encontraban bien. La pareja, según reportes, estaba casada bajo el régimen de separación de bienes.

El “mensajito” de Yapoort a las “santas” —término usado en la farándula dominicana para señalar a quienes se erigen en jueces morales mientras disfrutan del sufrimiento ajeno— sigue el patrón clásico de respuesta celebrity: corto, directo y orientado a poner límites a la burla pública. En un entorno donde las crisis de pareja de figuras conocidas se convierten rápidamente en entretenimiento nacional, el video alimenta el debate. Unos lo interpretan como muestra de fortaleza y defensa de su espacio; otros lo leen como más drama o intento de desviar la atención.

Las consecuencias inmediatas son predecibles: más especulación, reciclaje de viejas críticas hacia Yapoort y discusiones sobre quién inició realmente el proceso legal. Ambos quedan expuestos a un escrutinio más intenso, con la presión añadida de gestionar la narrativa en torno a la crianza compartida. El video eliminado de Encarnación ya ilustró lo rápido que una declaración pública puede escalar o ser retractada.

Más allá del ruido, los hechos verificables se reducen a la solicitud de divorcio de mutuo acuerdo, el llamado a proteger a los niños y la ausencia de confirmación de incidentes violentos graves. El régimen de separación de bienes debería simplificar las cuestiones patrimoniales. El resto —qué ocurrió realmente, quién tiene la razón o cómo se desarrollará la co-parentalidad— permanece en el terreno privado y legal.

Como suele ocurrir con las separaciones de alto perfil en la farándula dominicana, el ciclo de chismes será intenso pero probablemente breve. El impacto más sensible recae en los menores, convertidos en objeto de comentarios ajenos. Mientras tanto, la recomendación más sensata para el público y los medios sigue siendo ceñirse a lo confirmado y dejar el resto a los involucrados y a sus abogados.

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