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El 15 de febrero de 2026, ataques aéreos israelíes en la Franja de Gaza causaron la muerte de al menos 11 palestinos, según el Ministerio de Salud de Gaza, la Defensa Civil y personal médico.
Norte de Gaza (zona de Jabalia/oeste de Jabalia/al-Faluja): Un ataque alcanzó un campamento de tiendas de campaña que albergaba a familias desplazadas, causando la muerte de entre 4 y 6 personas (los informes varían según las fuentes).
Sur de Gaza (zona de Khan Younis): Otro ataque causó la muerte de unas 5 personas.
Ciudad de Gaza (barrio de Tel al-Hawa): Una persona fallecida fue identificada como Sami al-Dahdouh, comandante del brazo armado de la Yihad Islámica Palestina.
Algunos informes mencionan incidentes adicionales (por ejemplo, un ataque con drones o disparos), lo que eleva el total a cerca de 11 o 12. Las autoridades de Gaza describieron a las víctimas como civiles de familias desplazadas. Posición israelí (Declaración de las FDI)
El ejército israelí calificó los ataques de “precisos” y conformes al derecho internacional. Fueron una respuesta directa a lo que Israel describió como una “flagrante” violación del alto el fuego por parte de Hamás: militantes armados emergieron de un túnel o edificio al este de la Línea Amarilla (la zona de amortiguación de facto) en la zona de Beit Hanoun, cerca de las tropas de las FDI, con aparente intención de atacar. Israel también continuó destruyendo túneles en el norte, tal como lo permite el acuerdo.
Las FDI han reportado múltiples incidentes de este tipo y acusan a Hamás de violaciones sistemáticas (más de seis en las últimas semanas). Israel ha matado al menos a dos militantes en el incidente específico que desencadenó la respuesta de hoy.
Posición palestina
Las autoridades de Gaza y Hamás calificaron los ataques de “masacre” y una grave escalada que tuvo como objetivo a civiles en tiendas de campaña. Enmarcan los ataques como parte de un patrón de violaciones israelíes del alto el fuego (más de 1600 desde la entrada en vigor del acuerdo, según la Oficina de Medios del Gobierno de Gaza).
Desde que entró en vigor el alto el fuego el 10 de octubre de 2025, las acciones israelíes han causado la muerte de al menos 601 palestinos y herido a más de 1.600, según el Ministerio de Salud, dirigido por Hamás. El portavoz de Hamás, Hazem Qassem, instó a la próxima reunión de la “Junta de Paz” de Trump a presionar a Israel para que cese las violaciones e implemente el acuerdo en su totalidad.
Contexto más amplio: El frágil alto el fuego
El alto el fuego del 10 de octubre de 2025 (mediado por Estados Unidos y Qatar, parte del plan de Trump) puso fin a la fase principal de la guerra de 2023-2025.
La “Línea Amarilla” es un punto crítico clave: una línea de demarcación que se suponía temporal. Israel acordó retirarse a ella en la fase 1, pero ha desplazado unilateralmente bloques de hormigón hacia el interior de Gaza en varios lugares (a veces cientos de metros), creando una zona de seguridad que ahora controla aproximadamente el 53% de la Franja. Israel considera el área al este de la línea como zona de seguridad hasta que Hamás se desarme.
Los palestinos lo ven como una apropiación de tierras y una trampa mortal. Ambas partes se acusan mutuamente de violaciones constantemente. Israel ha perdido soldados en ataques militantes; Gaza reporta cientos de muertes de civiles a causa de fuego, incursiones y ataques israelíes.
Humanitario: Entre los muertos se encuentran civiles que viven en tiendas de campaña, muchos de ellos desplazados en múltiples ocasiones.
Esto agrava el trauma y la inestabilidad en un territorio que aún se recupera de la guerra (Ministerio de Salud de Gaza: más de 72.000 muertos desde octubre de 2023). Los recursos médicos y de defensa civil están al límite.
Sobre el alto el fuego: Incidentes como este erosionan la confianza. Corren el riesgo de descarrilar la fase 2 (nuevas retiradas israelíes vinculadas al desarme de Hamás) y aumentan la posibilidad de una escalada de represalias.
Político/diplomático: Los ataques ocurrieron días antes de la primera reunión de la “Junta de Paz” de Trump (19 de febrero de 2026 en Washington).
Esta junta está destinada a supervisar la reconstrucción, la seguridad y el desarme; los Estados miembros (incluidos EE. UU. y Emiratos Árabes Unidos) ya han prometido más de 5.000 millones de dólares y miles de efectivos para una fuerza de estabilización.
Hamás está utilizando el incidente para exigir presión internacional sobre Israel; es probable que Israel lo presente como prueba de que las medidas de seguridad siguen siendo necesarias. Conclusiones
Este ataque es un ejemplo clásico de la fragilidad del actual alto el fuego: un incidente de seguridad en el lado israelí desencadena una respuesta que, según las autoridades de Gaza, afecta a la población civil.
La Línea Amarilla se ha convertido en una frontera interna de facto, en lugar de un punto de referencia temporal, y las acusaciones mutuas de violaciones son ahora habituales.
A corto plazo, es probable que la violencia se mantenga en un nivel bajo pero letal a menos que se introduzcan mecanismos más estrictos de vigilancia o aplicación de la ley.
A largo plazo, el éxito del plan de Trump depende de si ambas partes (y sus partidarios) logran pasar de las acusaciones al cumplimiento verificable del desarme, las retiradas y la reconstrucción. Los civiles de ambos lados de la línea siguen pagando el precio más alto.
La situación sigue siendo inestable; las cifras de víctimas y las declaraciones pueden cambiar en las próximas horas. Fuentes de todo el espectro (Reuters, BBC, Al Jazeera, Haaretz) muestran un amplio consenso sobre los hechos básicos, pero interpretaciones marcadamente divergentes sobre quién está violando qué.


