
HADATH, Líbano (AP) — Diana Abadi es conocida en los suburbios del sur de Beirut como la “Madre de los Gatos”.
Durante los últimos 12 años, ha convertido su casa y su tienda en un refugio para felinos abandonados, que ahora suman entre 50 y 70, y a menudo duerme junto a los gatos mientras los cuida a tiempo completo.
Abadi empezó acogiendo a un solo gatito.
Se corrió la voz y los residentes comenzaron a traerle animales heridos y no deseados, especialmente en épocas de crisis. En su apogeo, el refugio albergó a más de 150 gatos, especialmente durante la pandemia de COVID-19 y la reciente guerra entre Israel y Hezbolá, cuando el miedo y el desplazamiento llevaron a muchas personas a abandonar a sus mascotas.
Su tienda de plantas y alimento para mascotas, ubicada en Dahiyeh, un suburbio del sur, le sirve de sustento y refugio a sus gatos. Entre quienes están a su cuidado se encuentran Joujou, de 13 años, la mayor, y los gatos Loulou, Fluffy, Emma y Panda.
Uno de los casos más difíciles es el de un gato que quedó completamente ciego cuando fue abandonado. Una mujer se ofreció a cubrir los gastos del animal si Abadi lo acogía. Tras meses de tratamiento, el gato ha recuperado parcialmente la visión de un ojo.
Las redes sociales han ayudado recientemente a mejorar las tasas de adopción, reduciendo el número de gatos bajo el cuidado de Abadi. Sin embargo, el aumento de los costos amenaza el futuro del refugio. El alquiler mensual ha subido a 800 dólares, frente a los 250 dólares de antes de la guerra, lo que obliga a Abadi a cubrir la mayoría de los gastos ella misma.
“Son seres vivos”, dijo. “No me tomo vacaciones ni domingos libres”.


