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José del Castillo Saviñón, exsenador de Barahona (2020-2024) y exmiembro del Comité Político del PLD, pronunció su discurso el 1 de febrero de 2026 durante su juramentación como miembro del partido Fuerza del Pueblo (FP), liderado por el expresidente Leonel Fernández.

El evento tuvo lugar en Santo Domingo e incluyó la juramentación de su esposa, Charinée Ovalles (exmiembro del Comité Central del PLD y candidata a diputada), junto con más de 300 exdirigentes del PLD, incluyendo 10 exmiembros del Comité Central, actuales regidores de Barahona, Canoa y Bahoruco, y más de 23 presidentes intermedios con sus bases de regiones como Enriquillo, el Distrito Nacional y otras.
En su discurso, Del Castillo expresó su “privilegio y enorme alegría” al unirse a la FP junto a estos compañeros de su “antigua patria” (el PLD). Agradeció a su familia —en particular a su esposa Charinée, a su madre Hilda Saviñón y a sus hijos—, así como a su equipo político y a los nuevos militantes por comprometerse con la “única opción opositora con liderazgo y visión suficientes para lograr la victoria electoral en 2028”.
Posicionó al FP, inspirado en la visión del profesor Juan Bosch, como el futuro para quienes buscan una profunda transformación social.
Entre los temas clave se destacaron los elogios a los gobiernos anteriores de Leonel Fernández, a los que atribuyó un crecimiento económico sostenido (con un promedio del 5,85%), una alta inversión pública que condujo a un desarrollo de infraestructura sin precedentes (puentes, carreteras, autopistas elevadas, el metro, hospitales y escuelas) y un fortalecimiento institucional que culminó en la Constitución “normativa” de 2010, una de las más modernas y centradas en los derechos humanos de las Américas.
También destacó a Omar Fernández (hijo de Leonel y actual senador del Distrito Nacional) por aportar frescura y renovar la oferta política, atrayendo nuevos votantes con su experiencia como exdiputado y senador, lo que, en efecto, “reinicia el tablero de preferencias”.
Del Castillo criticó la “improvisación” del actual gobierno del PRM, señalando desafíos económicos como la desaceleración del crecimiento en 2025 (del 5% proyectado a cifras reales de entre el 2,1% y el 2,5%), el aumento de la inflación de los alimentos (según datos del Banco Central), una inversión pública históricamente baja y reveses en el sector eléctrico (aumento de las pérdidas y el costo de los subsidios).

Describió a Leonel y Omar como una “poderosa combinación de solidez institucional, experiencia estatal, visión internacional y frescura renovadora”, calificándola de “combinación letal para el adversario”, capaz de superar las barreras para un cambio genuino.
Citando a Winston Churchill, dijo “Algunos cambian de convicciones por amor a su partido; otros, como yo, cambiamos de partido por amor a las nuestras”.
Del Castillo enmarcó su deserción como una priorización del interés nacional y la transformación. Reafirmó su compromiso y el de los nuevos miembros de consolidar el liderazgo del FP, trabajar incansablemente por el bienestar nacional, defender los valores del partido con coraje e integridad y fortalecer la unidad, y concluyó: “No hay fuerza mayor que la voluntad de un pueblo decidido a escribir su propio destino.
El discurso y la juramentación representan una importante reestructuración política en el panorama opositor de la República Dominicana, sobre todo porque se produjo pocos meses después de las elecciones de 2024, donde FP obtuvo el segundo lugar con cerca del 30% de los votos.
La deserción de Del Castillo, acompañada de un amplio contingente de dirigentes de rango medio y bases del PLD, refuerza la fuerza organizativa de FP, especialmente en regiones del sur como Barahona y Enriquillo, donde históricamente ha ejercido influencia.
Esta decisión mejora el perfil cualitativo y numérico de FP, posicionándolo como una alternativa más viable al gobernante PRM, al atraer a políticos experimentados desilusionados con las divisiones internas del PLD y sus recientes derrotas electorales.
Los analistas lo consideran un “hecho político de gran impacto”, destacando el peso de Del Castillo y Ovalles como antiguos pesos pesados del PLD, y del equipo que los acompaña como un golpe a la cohesión del PLD.
Esto subraya el creciente impulso de FP, con encuestas recientes que sugieren que podría liderar en hipotéticos enfrentamientos en 2028 (por ejemplo, 47% frente a 39%), basándose en su rápido ascenso desde el 5% en 2020.
Las reacciones en redes sociales y la prensa lo presentan como una inyección de esperanza en las filas de FP, con comentarios como “todavía hay esperanza para la República Dominicana con la Fuerza del Pueblo”.
Este evento exacerba la fragmentación dentro de la oposición, intensificando las tensiones entre el FP y el PLD, ambos con raíces en la ideología boschista, pero ahora rivales.
Las recientes declaraciones del líder del PLD, Danilo Medina, descartando alianzas, indican un clima de confrontación, lo que podría dificultar los desafíos unificados al PRM.
Podría desencadenar más deserciones del PLD, ya que la notoria decisión de Del Castillo (citando convicciones sobre lealtad al partido) sienta un precedente para otros que buscan plataformas alineadas con la “transformación y el bienestar nacional”.
En el lado positivo para el FP, consolida su narrativa como la “verdadera oposición”, criticando las políticas del PRM sobre importaciones que favorecen a las élites (por ejemplo, el aumento de $3 mil millones a $7 mil millones desde 2020, perjudicando a productores locales como los avicultores) y la mala gestión económica.
Sin embargo, corre el riesgo de profundizar la retórica interna de la oposición, dificultando la reconciliación y beneficiando al PRM en el poder al dividir el voto.
Las consecuencias sociales más amplias incluyen un mayor enfoque en cuestiones como los precios de los alimentos, los subsidios a la energía y la estabilidad institucional, lo que podría influir en el discurso público de cara a 2028.
El discurso de Del Castillo concluye con un optimista llamado a la unidad y la determinación, presentando al FP como el vehículo para la transformación social y el éxito electoral en 2028 bajo la dupla Leonel-Omar.
Traza una clara línea entre los logros pasados del PLD (bajo el gobierno de Fernández) y los objetivos futuros del FP, al tiempo que rechaza la gobernanza actual como regresiva.
Conclusiones más generales del evento sugieren que el FP se está consolidando como la fuerza opositora dominante, capaz de capitalizar las vulnerabilidades del PRM, como la desaceleración económica y la inseguridad.
Los analistas señalan esto como evidencia de la evolución de la dinámica política, donde las convicciones personales y el atractivo del liderazgo impulsan realineamientos, lo que podría transformar la política dominicana hacia una oposición más polarizada, pero centrada en el FP.
En definitiva, refuerza la idea de que “la voluntad del pueblo” dictará el rumbo de la nación, priorizando el progreso sobre el estancamiento partidista.


