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La tormenta invernal norteamericana de enero de 2026, también conocida como Tormenta Invernal Fern, es un fenómeno meteorológico severo que comenzó a intensificarse alrededor del 23 y 24 de enero de 2026, afectando una amplia franja de Estados Unidos, desde Texas hasta el noreste.
Este sistema masivo ha traído fuertes nevadas, acumulaciones de hielo dañinas, aguanieve y frío ártico extremo, afectando a más de 170-230 millones de personas en más de 35 estados.

La tormenta ha sido impulsada por un vórtice polar interrumpido, lo que ha provocado múltiples olas de aire frío y precipitaciones, cuyos efectos persisten hasta principios de febrero.
Se han reportado acumulaciones de nieve significativas de 15 a 45 cm o más en el valle de Ohio, el Atlántico Medio y el noreste, con hasta 60 cm en elevaciones más altas y áreas como Boston.
Condiciones similares a ventiscas con ráfagas de viento de 64-80 km/h han reducido la visibilidad a casi cero en partes del Medio Oeste y el Noreste.
Las regiones del sur, desde Texas hasta las Carolinas y el extremo sur, han experimentado acumulaciones de hielo de entre 6,35 y 2,54 cm, creando capas peligrosas en carreteras, árboles y líneas eléctricas.
Tormentas de aguanieve de entre 2,54 y 7,62 cm han afectado áreas justo al sur de la franja de nieve intensa.
Las ráfagas árticas posteriores a la tormenta han reducido las temperaturas entre 6,5 y 7,2 °C por debajo de lo normal, con mínimas bajo cero y sensación térmica de entre -30 °C y -10 °C en las llanuras del norte, el Medio Oeste y los Grandes Lagos. Este frío se ha extendido hacia el sur, provocando temperaturas de un solo dígito en Texas y las Carolinas.
La tormenta ha generado alertas para entre 118 y 250 millones de personas, con fuertes impactos desde el norte de México hasta el este de EE. UU., incluyendo nieve en las montañas de las Montañas Rocosas y las Cascadas.
11 muertes, Más de 800,000 hogares sin energía, 11,000 vuelos cancelados y la vida alterada de 250 millones tras tormenta invernal en Estados Unidos
Se han atribuido al menos 11 muertes a la tormenta, principalmente por exposición al frío, accidentes automovilísticos y riesgo de hipotermia.
La congelación puede ocurrir en minutos en condiciones de frío extremo, lo que ha generado advertencias para proteger a las poblaciones vulnerables y a las mascotas.
Más de 800,000 hogares permanecen sin electricidad, con picos que superan el millón debido al colapso de árboles y cables cubiertos de hielo. Los cortes podrían durar días o semanas en el sur y el medio oeste, lo que agrava los riesgos durante temperaturas bajo cero.
Se han cancelado más de11,000 vuelos y se han retrasado 4,700, lo que afecta a importantes aeropuertos como Atlanta, Dallas-Fort Worth, Oregon y JFK.
Las carreteras y caminos están en mal estado, y la AAA desaconseja los viajes no esenciales; se han declarado estados de emergencia en al menos 22 estados.
Efectos económicos y sociales: Los hogares se enfrentan a mayores costos de calefacción, comestibles y pérdidas aseguradas, lo que podría afectar sus presupuestos. La magnitud de la tormenta podría afectar el PIB nacional debido a la interrupción del comercio, la escasez de energía y las labores de recuperación.
Los sectores agrícolas del sur podrían sufrir la congelación de las cosechas, y el frío prolongado podría provocar roturas de tuberías y otros problemas de infraestructura
Esta tormenta invernal pone de relieve la creciente intensidad de los fenómenos meteorológicos, potencialmente amplificados por el cambio climático, aunque la prioridad inmediata sigue siendo la seguridad y la recuperación.
Entre las lecciones clave se encuentra la importancia de la preparación anticipada —abastecerse de artículos esenciales, aislar las viviendas y monitorear los pronósticos de fuentes como la NOAA— para mitigar los riesgos.
Se prevé que el patrón de frío extremo persista hasta principios de febrero, con nuevas ráfagas árticas entre el 29 y el 31 de enero y del 2 al 4 de febrero, lo que subraya la necesidad de una vigilancia continua. La ayuda federal a través de FEMA está disponible para las zonas afectadas, lo que enfatiza los esfuerzos de respuesta coordinados para abordar las perturbaciones generalizadas.
En general, si bien la tormenta ha causado dificultades significativas, sirve como recordatorio de la vulnerabilidad de Estados Unidos a las perturbaciones causadas por vórtices polares y la importancia de una infraestructura resiliente.


Impactos Regionales Clave
- Sur de EE. UU.: Regiones no acostumbradas al frío extremo, como Luisiana y Misisipi, sufrieron apagones masivos y muertes por hipotermia. En Texas, se declararon 130 condados en estado de desastre.
- Noreste y Medio Oeste: Ciudades como Chicago registraron temperaturas de hasta -23°F (-30°C), mientras que en Nueva York y Filadelfia se reportaron acumulaciones de nieve de entre 30 y 50 cm.
- Accidentes viales: Solo en Tennessee se registraron más de 160 accidentes relacionados con el clima en un solo día.
Las autoridades advierten que, aunque la precipitación cese, el frío extremo con sensaciones térmicas de hasta -45°C persistirá durante la última semana de enero, lo que dificulta las labores de restauración de energía y limpieza de carreteras.


