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Al 26 de septiembre de 2025, la República Dominicana experimentó intensas lluvias e inundaciones generalizadas debido a una onda tropical (designada Invest 94L por el Centro Nacional de Huracanes) que se desplazaba hacia el oeste sobre Haití y la isla La Española.
Este sistema, acompañado de alta humedad y condiciones atmosféricas inestables, ha provocado fuertes aguaceros, ráfagas de viento y oleaje anormal a lo largo de la costa atlántica norte.
La perturbación tiene un alto potencial de convertirse en la tormenta tropical Imelda en los próximos días, pero sus efectos inmediatos se centran en el riesgo de inundaciones en todo el país.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ha emitido alertas elevadas, con advertencias de nivel rojo que indican peligro extremo e inminente en las zonas más vulnerables.
Las fuertes lluvias han provocado inundaciones repentinas en zonas urbanas y rurales, especialmente en zonas bajas cercanas a ríos, arroyos y sistemas de drenaje urbano.
Las principales localidades afectadas incluyen a El Rosario, provincia de Azua, Inundaciones graves por la crecida de ríos, que sumergieron viviendas y carreteras.
Aproximadamente 160 familias (aproximadamente 800 personas) se vieron desplazadas o aisladas. Gran Santo Domingo (Distrito Nacional) Inundaciones urbanas en avenidas principales como George Washington y 27 de Febrero; interrupciones del tráfico y acumulación de agua en sectores residenciales.
Inundaciones generalizadas, con miles de personas potencialmente afectadas; actividades comerciales pospuestas en zonas de alto riesgo.
San José de Ocoa Inundaciones en toda la provincia que afectan a comunidades y la agricultura. Cientos de residentes reportan daños en sus viviendas. Solicitudes de infraestructura como badén para gestionar la escorrentía.
En Santiago de los Caballeros, inundaciones repentinas en calles y barrios urbanos. Interrupciones locales, con videos que muestran agua hasta las rodillas en zonas residenciales. Invi-Dorex, Hipódromo V Centenario (Santo Domingo), se registran inundaciones localizadas que provocan solicitudes de la comunidad para obras de drenaje de emergencia cerca de comisarías. Decenas de viviendas afectadas, con vías de acceso intransitables.
Alerta Roja (riesgo extremo): Distrito Nacional, Azua, San Cristóbal, San José de Ocoa y Peravia (5 provincias en total según la última actualización).
Alerta Amarilla (riesgo moderado): 9 provincias, incluyendo Barahona, Elías Piña y Pedernales. Alerta Verde (riesgo bajo): 14 provincias restantes.
Las escuelas en zonas de riesgo (cerca de ríos o arroyos) han sido suspendidas, lo que afecta a miles de estudiantes. Se han emitido alertas marítimas para la costa norte, desde Punta Cabarete hasta Punta Rusia. Se recomienda a las embarcaciones pequeñas permanecer en tierra debido a los fuertes vientos (de hasta 40-50 km/h) y la mala mar.
Las inundaciones han generado desafíos humanitarios y de infraestructura inmediatos:
Al menos 160 familias en Azua necesitan ayuda urgente, incluyendo refugio y distribución de alimentos. Un desplazamiento más amplio podría provocar deslizamientos de tierra y desbordamientos de ríos, poniendo en peligro vidas en regiones montañosas como San José de Ocoa.
La frustración de la comunidad es evidente, y los residentes de sectores inundados, como Invi-Dorex, han solicitado directamente al presidente Luis Abinader medidas de ayuda y prevención.
Económico y de infraestructura.
Las inundaciones urbanas han paralizado el comercio en Santo Domingo, causando pérdidas a los pequeños negocios. Las zonas agrícolas de Azua y San Cristóbal sufren daños en los cultivos por anegamiento.
El drenaje deficiente agrava los problemas, poniendo de relieve las vulnerabilidades crónicas en la planificación urbana.
La alta humedad favorece la reproducción de mosquitos, lo que aumenta la preocupación por el dengue. El oleaje anormal representa una amenaza para las comunidades pesqueras costeras, mientras que la saturación de los suelos aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra en la Cordillera Central.
Hasta el momento no se han reportado víctimas mortales, pero la Embajada de Estados Unidos ha instado a los estadounidenses a estar atentos a las fuentes oficiales y evitar las zonas inundadas.

