Por Daniel Beltré López
Ahora que José Rafael se hace el muerto.
Los grafitos van de luto.
¿Qué prisa tenía Dios en hablarte cara a cara?
¿Qué cosa tan íntima lo obligó a llamarte a su presencia,
a invitarte a sus escondites celestiales?
¿Por qué habría querido Dios
hablar contigo de tú a tú?
¿Acaso no pudo mandarte una señal de esas siempre descifrables
para los amadores de las mariposas?
Por ejemplo,
una tormenta de lirios,
una lluvia de tinta,
un manojito de papel de estraza,
un abecedario con alas;
o simplemente,
un rayo murmurador atochado de fulguritas encendidas.
¿Por qué mandar a invitarte
con el peor de los heraldos?

