Especial
El 3 de agosto de 2025, el vuelo IB579 de Iberia, un Airbus A321XLR (matrícula EC-OOJ), sufrió un impacto con un ave poco después de despegar del Aeropuerto de Madrid-Barajas con destino al Aeropuerto de París-Orly.
El incidente, en el que se vio involucrado un ave de gran tamaño, probablemente un buitre, causó daños considerables y obligó a un aterrizaje de emergencia.
El ave, que se cree que era un buitre, impactó contra el radomo de morro de la aeronave, donde se encuentra el radar meteorológico, causando importantes daños estructurales.
El impacto arrancó una parte del cono de morro, dejando expuestos los sistemas internos del radar. Además, el ave fue succionada por el motor izquierdo, dañando varias aspas del ventilador.
Algunos informes indican una alerta en cabina por un posible incendio en el motor, aunque una pequeña chispa fue extinguida rápidamente por los sistemas de extinción de incendios a bordo.
La colisión se produjo minutos después del despegue a unos 6.500 pies durante la fase crítica de ascenso.
La cabina se llenó de humo, lo que provocó el despliegue de máscaras de oxígeno y sembró el pánico entre los 182 pasajeros. Los pasajeros reportaron dificultad para respirar y describieron una tensión considerable a bordo; algunos grabaron el caos en video.
La tripulación declaró emergencia y solicitó el regreso inmediato al Aeropuerto de Madrid-Barajas. Los controladores aéreos priorizaron el vuelo, dirigiéndolo a la pista 32L, donde se movilizaron los servicios de emergencia, incluidos los bomberos. La aeronave aterrizó sin problemas aproximadamente entre 25 y 30 minutos después del despegue, y no se reportaron heridos entre los pasajeros ni la tripulación.
El incidente alteró el horario de vuelo, retrasando a los pasajeros aproximadamente cuatro horas. Iberia organizó un vuelo de reemplazo (IB0041) con un Airbus A320neo, que despegó de Madrid a las 20:00 y llegó a París-Orly a las 22:12.
El A321XLR dañado fue remolcado fuera de la pista para su inspección y reparación, lo que probablemente lo dejó en tierra durante semanas debido a la magnitud de los daños en el radomo y el sistema de radar.
El incidente causó una gran angustia, y los pasajeros describieron un pánico absoluto cuando el humo llenó la cabina y se desplegaron las máscaras de oxígeno. A pesar del temor, no se reportaron lesiones físicas y la tripulación de Iberia fue elogiada por su profesionalismo en la gestión de la situación y la seguridad de los pasajeros.
El A321XLR, entregado a Iberia el 30 de junio de 2025, era uno de los aviones más nuevos de la flota, parte de un lote de ocho pedidos para modernizar las operaciones de medio y largo radio. Los daños en componentes críticos, como el radomo y el motor, requerirán reparaciones exhaustivas, lo que podría afectar la disponibilidad de la flota de Iberia durante el período de reparación.
El incidente reavivó el debate sobre los riesgos de colisión con aves, en particular con aves de gran tamaño como los buitres, que son comunes en las zonas rurales de España. Si bien Madrid-Barajas emplea medidas de control de aves, como patrullas con halcones, el incidente puso de relieve el desafío constante de mitigar los riesgos para la fauna silvestre durante las fases de despegue y aterrizaje.
La respuesta rápida y profesional de la tripulación de vuelo y los controladores aéreos fue crucial para evitar un desenlace más grave. Su cumplimiento de los protocolos de seguridad garantizó un aterrizaje seguro y una gestión eficaz de los pasajeros, lo que refuerza la importancia de una formación rigurosa y la preparación para emergencias.
Las colisiones con aves, aunque relativamente comunes, pueden suponer riesgos significativos, especialmente cuando se trata de aves de gran tamaño como los buitres.
El incidente subraya la necesidad de mejorar las estrategias de gestión de la fauna silvestre en los aeropuertos, especialmente en regiones con grandes poblaciones de aves de gran tamaño.
El accidente aéreo de Jeju Air en Corea del Sur en 2024, donde un impacto con aves causó 179 muertes, sirve como un duro recordatorio de la posible gravedad de este tipo de eventos.
A pesar de los graves daños, la capacidad del Airbus A321XLR para regresar al aeropuerto de forma segura pone de manifiesto la robustez del diseño de aeronaves modernas. Sin embargo, el incidente también expuso vulnerabilidades en sistemas críticos como el radomo y los motores, lo que pone de relieve la necesidad de seguir avanzando en materiales y tecnologías resistentes a los impactos con aves.
El suceso podría impulsar un mayor análisis de las medidas de prevención de impactos con aves, incluyendo sistemas de radar mejorados para la detección de fauna silvestre, controles perimetrales aeroportuarios optimizados e investigación para mitigar los riesgos que representan las aves de mayor tamaño a mayor altitud.
La inversión de Iberia en la flota del A321XLR, diseñada para un mayor alcance, sugiere confianza en su fiabilidad a largo plazo, pero este incidente podría dar lugar a evaluaciones de seguridad adicionales antes de desplegar estas aeronaves en rutas de larga distancia.
El impacto de un ave en el vuelo IB579 de Iberia fue un incidente grave pero bien gestionado, sin pérdidas humanas, gracias a la profesionalidad de la tripulación y a los sólidos protocolos de seguridad.
Esto pone de relieve los desafíos actuales que plantean los impactos con aves en la aviación y la necesidad de una vigilancia continua e innovación para mejorar la seguridad. La aeronave dañada requerirá reparaciones importantes, pero la rápida respuesta de Iberia minimizó las interrupciones para los pasajeros.

