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MIAMI, Estados Unidos.— En un operativo coordinado por agencias de inteligencia bilaterales, la expresentadora de televisión mexicana Inés Gómez Mont fue detenida en Miami, Florida, el 30 de octubre de 2026. La captura pone fin a más de un lustro de clandestinidad internacional y marca un punto de inflexión en uno de los escándalos de corrupción y lavado de dinero más mediáticos de los últimos años en México.

Gómez Mont es acusada por la Fiscalía General de la República (FGR) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de formar parte de una sofisticada red de empresas fachada que desvió casi 3 mil millones de pesos del erario público durante el sexenio pasado. Tras su arresto, las autoridades mexicanas iniciaron de inmediato las gestiones para su extradición.
El esquema del fraude y su impacto
La investigación federal apunta a que Gómez Mont, junto a su esposo, el abogado fiscalista Víctor Manuel Álvarez Puga, operó un sistema de triangulación de recursos mediante contratos asignados de forma directa por la Secretaría de Gobernación. El dinero, originalmente destinado a la seguridad pública y el equipamiento de penales federales, habría sido dispersado a través de factureras antes de terminar en cuentas personales y costosas propiedades en el extranjero.
Consecuencias legales inmediatas
- Cargos en su contra: La orden cumplimentada en territorio estadounidense responde inicialmente a defraudación fiscal equiparada. No obstante, en México mantiene vigentes mandamientos judiciales por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y peculado.
- El estatus de su pareja: Su esposo, Álvarez Puga, ya había sido asegurado por las autoridades migratorias de Estados Unidos (ICE) en septiembre de 2025, por lo que ambos enfrentan ahora procesos de reclusión y potencial repatriación masiva.
- Ruta de extradición: La FGR confirmó el inicio de los trámites diplomáticos para trasladar a la conductora a territorio mexicano, donde será puesta a disposición de un juez federal en un centro penitenciario de alta seguridad.
Reacciones y tensiones políticas
La detención ocurre apenas unos días después de un fuerte pronunciamiento de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien criticó abiertamente a la Interpol por haber retirado temporalmente las “fichas rojas” de la pareja semanas atrás. La mandataria calificó a los implicados como “factureros reconocidos” y advirtió que el Estado mexicano no detendría su búsqueda. Tras confirmarse el arresto, dependencias federales celebraron la efectividad de la colaboración judicial con Estados Unidos, mientras la opinión pública califica el suceso como un golpe definitivo a la impunidad del binomio entre el espectáculo y la corrupción política.
