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Santo Domingo.– El expresidente de la Cámara de Diputados y aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Abel Martínez, ofreció el 9 de septiembre de 2026 una respuesta mesurada y respetuosa al desafío público lanzado por el comunicador y miembro del Comité Político, Najib Chahede. En lugar de aceptar el reto de frente o escalar el conflicto interno, Martínez centró su mensaje en la unidad opositora y en el objetivo común de derrotar al Partido Revolucionario Moderno (PRM) en las elecciones de 2028.

El origen del cruce
Chahede había retado públicamente a Martínez con la frase “usted no se atreve”, instándolo a participar en la consulta interna del PLD prevista para el 18 de octubre de 2026. En esa consulta figuran cinco aspirantes: Francisco Javier García, Luis de León, Manfred Mata, Gonzalo Castillo y Francisco Domínguez Brito. El nombre de Martínez no aparece en la boleta.
El diferendo no es nuevo. Desde inicios de 2026, Martínez solicitó formalmente a la dirección del partido, encabezada por Danilo Medina, que se excluyera su nombre del proceso. Argumentó que la consulta podría violar la ley electoral, una sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE) y resoluciones de la Junta Central Electoral (JCE) que prohíben el proselitismo y la proclamación anticipada de candidaturas. Además, señaló que el mecanismo difiere de la consulta consensuada y respaldada por la JCE de 2022, en la que él obtuvo una victoria contundente cercana al 62 %.
Martínez ha insistido en que sigue siendo militante del PLD, mantiene sus aspiraciones presidenciales para 2028 y solo formalizará su participación cuando se cumplan los plazos legales y exista un consenso más claro entre los aspirantes. Chahede y otros dirigentes habían cuestionado esa postura, recordando que en 2022 Martínez apoyó un mecanismo similar, e incluso le habían invitado a renunciar si no aceptaba las decisiones partidarias.
El tono de la respuesta
En un video ampliamente difundido en X y en medios de comunicación, Martínez evitó responder al desafío de manera personal o confrontativa. En cambio:
- Expresó respeto y admiración hacia Chahede, reconociendo especialmente su defensa pública del PLD en momentos difíciles.
- Rechazó entrar en ataques personales o aceptar el “atrévete”.
- Hizo un llamado a fortalecer la unidad de la oposición.
- Afirmó que trabaja “sin descanso” por el objetivo compartido de sacar al PRM de la Presidencia en 2028.
El mensaje fue conciliatorio y orientado hacia afuera, más que hacia el interior del partido.
Impacto y lectura política
La respuesta de Martínez contribuyó a limitar la escalada de la división interna. Al optar por el respeto y el llamado a la unidad, evitó que el cruce se convirtiera en una prolongada disputa mediática que dañara aún más la cohesión del PLD de cara a la consulta de octubre.
Al mismo tiempo, reforzó su posicionamiento al margen del proceso: su ausencia de la boleta ya está formalizada, y con este mensaje mantiene la pretensión de ser un contendiente serio que se incorporará más adelante, bajo reglas legales y con mayor consenso. Analistas ya habían señalado que su camino hacia la candidatura presidencial de 2028 se complica si no participa ni acepta el resultado de la consulta elegida por el partido. La respuesta no modifica esa realidad estructural.
El discurso proyecta una narrativa de responsabilidad y visión de largo plazo: priorizar la derrota del PRM y la reconstrucción del partido por encima de egos individuales o mecanismos competitivos anticipados. Ese enfoque puede resonar entre bases cansadas de las peleas internas y ayuda a Martínez a conservar visibilidad entre quienes comparten su visión más legalista o consensual.
La consulta del PLD es explícitamente no vinculante: solo mide simpatías y no proclama candidatos ni obliga a nadie. Un recurso legal anterior contra el proceso fue retirado tras las aclaraciones correspondientes. La postura de Martínez pone de relieve las tensiones persistentes sobre tiempos, legalidad y método, aunque su llamado a la unidad puede contribuir modestamente a contener riesgos de fragmentación. Mientras el partido avanza hacia el 18 de octubre, Martínez continúa con su propia agenda de acercamiento, incluyendo encuentros con la diáspora y reuniones provinciales.
Conclusión
La respuesta del 9 de septiembre se interpreta como una desescalada estratégica. Protege la imagen de coherencia y apego a la legalidad de Martínez, deja abierta la posibilidad de una reintegración futura a los procesos formales y subordina el desafío de Chahede al proyecto mayor de 2028. No resuelve el desacuerdo de fondo sobre la consulta ni lo devuelve a la lista corta de contendientes medidos. A corto plazo, baja la temperatura de una disputa visible; a más largo plazo, su viabilidad dependerá de los resultados de la consulta, de las decisiones posteriores del partido, de eventuales desarrollos legales y de si surge un verdadero camino de consenso antes de que se abran las precandidaturas formales.
El episodio confirma las tensiones que persisten en la selección de liderazgos del PLD, pero también muestra a Martínez privilegiando el mensaje de unidad externa sobre la confrontación interna
