Víctor Pavón: Continuidad de “Cacerolazos” y protestas en “Plaza de la Bandera” revelan “Hartazgo Ciudadano” y erosión de la confianza en el Gobierno de Abinader

0
19

Especial para los seguidores de codigopostalrd.net

Santo Domingo. – El dirigente de la Fuerza del Pueblo (FP) y precandidato a la alcaldía de Santo Domingo Norte, Víctor Pavón, interpretó los cacerolazos que cumplen su cuarto día consecutivo como una expresión orgánica y masiva de descontento popular, que sumados a las protestas en la Plaza de la Bandera, evidencia un creciente distanciamiento entre la ciudadanía y las instituciones del Gobierno del presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Según Pavón, estas protestas pacíficas, protagonizadas desde balcones y calles de sectores medios y populares como Bella Vista, Naco, Arroyo Hondo y Herrera, entre otros, demuestran que los dominicanos “no están dispuestos a permanecer callados” frente a políticas que amenazan sus derechos y su economía familiar.

Demandas que unen a los protestantes

Los manifestantes exigen principalmente la derogación o modificación de las controvertidas disposiciones del nuevo Código Penal, conocidas como la “ley mordaza”, que según sus críticos atentan contra la libertad de expresión y de prensa. A esto se suman quejas por el alto costo de la vida, el encarecimiento de productos básicos y combustibles, las medidas fiscales del “Plan Anti-Crisis”, los alegados abusos policiales —incluido el caso de Darlin Mercado Reyes— y los persistentes apagones que afectan la calidad de vida diaria.

“Hay un contraste evidente entre los indicadores macroeconómicos —turismo, remesas y pronósticos de crecimiento— y la realidad que vive la gente en sus hogares”, señaló Pavón. El líder opositor vinculó estas acciones con protestas sectoriales previas y las consideró como un acumulado de frustraciones que genera presión sobre la administración Abinader.

Contexto histórico y cultural

Los cacerolazos recuerdan las movilizaciones de 2020, que en su momento amplificaron la voz de la oposición durante controversias electorales. Esta forma de protesta, de bajo riesgo y alta accesibilidad, se ha convertido en un instrumento culturalmente arraigado que facilita la participación transversal de diferentes clases sociales, especialmente la clase media.

Pavón valoró positivamente esta dinámica, considerándola un síntoma de que el descontento se está normalizando y podría escalar si el Gobierno no ofrece respuestas concretas.

Presión política y horizonte electoral

Para el dirigente de la Fuerza del Pueblo —alineado con Leonel Fernández—, estos eventos fortalecen el perfil de su organización como defensora de los intereses populares. Con dos años aún por delante en el mandato de Abinader, los cacerolazos representan una vulnerabilidad en la percepción pública del oficialismo, a pesar de sus logros macroeconómicos.

“Esto erosiona la confianza en las instituciones”, afirmó Pavón, al referirse a la percepción de amenazas a la libre expresión, falta de rendición de cuentas en materia policial, energética y fiscal, y una gestión desconectada de las necesidades de los sectores medios y trabajadores.

Posibles escenarios

Analistas consultados coinciden en que el Gobierno enfrenta el desafío de equilibrar la estabilidad macroeconómica con medidas de alivio inmediato: subsidios focalizados, ajustes al Código Penal y mayor accountability policial. Ignorar o minimizar las protestas podría resultar en un error de cálculo similar al de 2020, mientras que una respuesta represiva validaría las críticas de erosión institucional.

Para la oposición, estos acontecimientos abren camino hacia el 2028, posicionando el debate electoral en torno a fallas de gobernanza versus promesas de cambio.

Víctor Pavón concluyó que los cacerolazos no indican una crisis de ingobernabilidad, pero sí alertan sobre brechas profundas entre las narrativas oficiales y las vivencias cotidianas de la ciudadanía en materia de inflación, servicios públicos y derechos fundamentales. La capacidad de respuesta del Ejecutivo en las próximas semanas determinará si el descontento se disipa o se consolida como un factor decisivo en el panorama político dominicano.

DEJE SU RESPUESTA

Please enter your comment!
POr favor, entre su nombre