Lima, 11 de abril de 2026 – Perú acude este domingo 12 de abril a las urnas en unas elecciones generales marcadas por una profunda fragmentación política, una oferta récord de candidatos presidenciales y la esperanza —aún incierta— de poner fin a una década de inestabilidad institucional.
Los peruanos elegirán presidente y vicepresidentes para el período 2026-2031, además de renovar el Congreso de la República, que regresa al formato bicameral (130 diputados y 60 senadores) tras las reformas aprobadas en 2024. También se votará por los representantes peruanos ante el Parlamento Andino. El mandato de las autoridades elegidas comenzará el 28 de julio de 2026.
Alta fragmentación y segunda vuelta casi segura
Un total de entre 34 y 36 candidatos compiten por la Presidencia en la primera vuelta, la cifra más alta de la historia reciente del país. Ninguna candidatura alcanza cerca del 50% de intención de voto necesario para ganar en primera ronda, por lo que prácticamente todos los analistas dan por descontada una segunda vuelta el domingo 7 de junio de 2026.
Las últimas encuestas de inicios de abril muestran un panorama muy abierto, con un elevado porcentaje de electores indecisos (entre 20% y 50% según las fuentes). Los principales contendientes se ubican en el espectro de derecha o centroderecha:
- Keiko Fujimori (Fuerza Popular) aparece consistentemente entre los primeros lugares, con cifras que oscilan entre el 12% y el 18%. Es su cuarta postulación presidencial. La hija del expresidente Alberto Fujimori mantiene un sólido respaldo en Lima y sectores conservadores, aunque sigue siendo una figura altamente polarizante.
- Rafael López Aliaga (“Porky”), candidato de Renovación Popular y exalcalde de Lima, se encuentra cuello a cuello con Fujimori en varios sondeos (10-15%). Su discurso de mano dura contra la delincuencia y su perfil de empresario lo posicionan como una de las opciones más fuertes.
Otros nombres que pelean por un cupo a la segunda vuelta son el comediante Carlos Álvarez (en clave centrista-populista), Ricardo Belmont, Alfonso López Chau, Jorge Nieto y algunas figuras de centroizquierda como Roberto Sánchez. La volatilidad es alta y las sorpresas de último minuto no están descartadas, como ocurrió en 2021.
Principales preocupaciones de los votantes
La inseguridad ciudadana —extorsiones, sicariato y crimen organizado— lidera ampliamente la lista de preocupaciones, seguida de cerca por la corrupción, la inestabilidad política y los problemas económicos. El voto juvenil, especialmente de la generación Z, y el electorado rural podrían resultar decisivos una vez más.
¿Qué está en juego?
Tras haber tenido alrededor de ocho presidentes en los últimos diez años —la mayoría removidos por el Congreso por denuncias de corrupción o ante protestas masivas—, Perú busca estabilizarse. La reforma que devuelve el bicameralismo y eleva los umbrales para ingresar al Congreso busca poner mayores contrapesos al poder y reducir la facilidad con la que se han producido vacancias presidenciales. Sin embargo, una excesiva fragmentación podría traducirse en un Congreso ingobernable y más parálisis.
Los principales candidatos de derecha han enfatizado propuestas de “mano dura” contra la delincuencia. El resultado de las elecciones también influirá en la confianza de los inversionistas: un gobierno con orientación pro-empresarial y mayor estabilidad podría impulsar la economía, la inversión en minería y energías renovables, y la consolidación fiscal. Por el contrario, nuevos estallidos de populismo o prolongada incertidumbre podrían agravar los problemas estructurales del país.
Calendario inmediato
- 12 de abril: Primera vuelta presidencial y congresal.
- 13 de abril: Se esperan resultados preliminares del ONPE.
- 7 de junio: Posible segunda vuelta.
- 28 de julio: Asunción del nuevo gobierno.
El proceso electoral transcurre en sus horas finales con campañas centradas en el debate sobre seguridad. La participación electoral, el comportamiento del voto rural y cualquier eventual impugnación serán claves para determinar si estas elecciones logran romper el ciclo de inestabilidad o si, por el contrario, lo prolongan.
Los ojos de Perú y de la región estarán puestos en los organismos electorales (ONPE y JNE) y en la capacidad de las fuerzas políticas de construir acuerdos viables tras el 12 de abril.

