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Julio Martínez Pozo, coordinador del programa El Sol de la Mañana (ZOL FM), reveló a mediados de marzo de 2026 que en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se está produciendo un reagrupamiento o articulación de fuerzas para impulsar la precandidatura presidencial de Gonzalo Castillo. Según sus declaraciones, figuras como Charlie Mariotti, Francisco Domínguez Brito y Juan Ariel Jiménez (además de menciones a Zoraima Cuello y Abel Martínez en algunos contextos) estarían alineándose con Castillo por “cuestiones coyunturales” (buscando espacios para sus propias aspiraciones o posiciones). El objetivo explícito sería “pasarle el rodillo” a Francisco Javier García, visto como el principal competidor en la interna del partido.
Estas afirmaciones, difundidas en radio y rápidamente replicadas en redes (Instagram, Facebook, X y YouTube shorts como el que mencionas), generaron un impacto inmediato en la interna peledeísta:
- Visibilidad y polarización: Se calentó el debate sobre la sucesión presidencial de cara a 2028. Los militantes y analistas empezaron a hablar de un posible “pacto” o “acuerdo previo” entre Mariotti y Castillo, lo que posicionó a Gonzalo como alguien con momentum y apoyo transversal, mientras se presentaba a Francisco Javier García como el blanco a neutralizar.
- Amplificación mediática: Las declaraciones se viralizaron en cuentas peledeístas y generaron decenas de reels y publicaciones. Esto amplificó la narrativa de que Gonzalo “arrasaría” y consolidaría un bloque anti-Francisco Javier.
Consecuencias directas
- Reacción inmediata de los involucrados:
- Charlie Mariotti desmintió en vivo las afirmaciones de Martínez Pozo. Llamó al programa y calificó las versiones como “artilugios que no corresponden a la realidad”, aunque matizó que “en política no se puede descartar nada” porque las decisiones se toman según las circunstancias. Reafirmó su propia aspiración presidencial.
- Se generó tensión en el aire: Julio Martínez Pozo dejó en espera a Francisco Domínguez Brito cuando este intentó responder por teléfono sobre el supuesto apoyo a Gonzalo.
- Efecto en las precandidaturas:
- Gonzalo Castillo: La revelación le otorga imagen de articulador y de tener un “pacto” que le permite sumar figuras de peso (exsenadores, exfuncionarios y dirigentes medios). Aunque sea negado, planta la semilla de que su precandidatura no es solitaria.
- Francisco Javier García: Queda expuesto como el rival a vencer. En encuestas informales de la época aparecía con ventaja (alrededor de 19 %), por encima de Domínguez Brito (15 %) y Mariotti (7 %). La narrativa lo obliga a reaccionar y consolidar su propio bloque.
- Mariotti, Domínguez Brito y Ariel Jiménez: Quedan públicamente “marcados” como posibles aliados de Gonzalo, lo que puede limitar o acelerar sus propias movidas estratégicas.
- Dinámica interna del PLD:
- Aceleró la definición de posiciones y posibles reuniones o desmentidos públicos.
- Reforzó la percepción de que la interna no es solo de ideas, sino de pactos coyunturales y “reagrupamientos” para imponer candidaturas.
- Generó especulaciones sobre si Abel Martínez u otros dirigentes también se suman al bloque.
Conclusiones
- Las revelaciones de Julio Martínez Pozo (un analista con peso en los círculos peledeístas) funcionan como un termómetro y, a la vez, como catalizador de la interna del PLD. Aunque Mariotti las desmintió, el solo hecho de que salgan a la luz pública obliga a todos los actores a definirse más rápido y públicamente.
- Demuestran que la competencia por la nominación presidencial de 2028 ya está en fase de alianzas fluidas y tácticas, más que de confrontación ideológica abierta. El “reagrupamiento” contra Francisco Javier García indica que sectores del partido buscan evitar que una sola figura (con mayor intención de voto en ese momento) domine la contienda.
- A nivel estratégico: Si el pacto se materializa, fortalecería considerablemente a Gonzalo Castillo y podría cerrar el paso a otros aspirantes. Si se trata solo de “rumor estratégico”, sirve para medir lealtades, presionar y desgastar al rival principal.
- En resumen, estas declaraciones no cambian la estructura del partido, pero sí aceleran la narrativa y la presión interna. El PLD, en oposición, vive un momento de reacomodo donde los “reagrupamientos” y los desmentidos en vivo son parte del juego político cotidiano. Todo apunta a que las próximas semanas/meses veremos más movimientos públicos, cartas, reuniones y, probablemente, nuevos “revelaciones” o desmentidos que irán definiendo el tablero rumbo a la convención interna.


