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Crisis global: El cierre del Estrecho de Ormuz desata un “shock” energético y logístico sin precedentes
CIUDAD DE PANAMÁ – El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, tras los ataques conjuntos de EE. UU. e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, ha sumido a la economía mundial en una crisis de suministros de consecuencias imprevisibles.
El bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz, punto de paso del 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) global, amenaza con paralizar el comercio internacional.
Desde el inicio de las hostilidades, el crudo Brent ha experimentado un repunte superior al 25%, situándose este 7 de marzo de 2026 en torno a los 93 dólares por barril.
La situación es aún más crítica para Europa, donde el precio del gas natural se ha disparado un 80% tras el cese de operaciones en las instalaciones de QatarEnergy debido a ataques militares.
Firmas como aGoldman Sachs y JPMorgn advierten que, de prolongarse el bloqueo, el crudo podría alcanzar los 150 dólares.
La logística marítima enfrenta un desafío logístico masivo:
Rutas alternativas: Gigantes como Maersk y MSC han suspendido el tránsito por el Estrecho, desviando sus buques por el Cabo de Buena Esperanza. Este cambio añade semanas de retraso y eleva drásticamente los costes de flete.
Inseguridad financiera. Las aseguradoras marítimas han retirado la cobertura de “riesgo de guerra” en el Golfo, dejando varados a cientos de petroleros y cargueros.
Alerta alimentaria. La región exporta un tercio de los componentes mundiales para fertilizantes (urea y fosfatos). El aumento de precios en estos insumos ya hace prever un alza global en el coste de los alimentos.
Impacto macroeconómico y riesgos corporativos
Asia aparece como la región más vulnerable, dado que potencias como China, India, Japón y Corea del Sur dependen del Estrecho para el 80-90% de sus importaciones de crudo.
Economistas advierten sobre un ciclo de “estanflación” (estancamiento económico con alta inflación), que obligaría a los bancos centrales a mantener tipos de interés elevados a pesar de la ralentización económica.
El conflicto también ha golpeado la infraestructura tecnológica regional, destacando el reciente ataque iraní contra un centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en Dubái, lo que subraya la fragilidad de los nodos logísticos y digitales en la zona de guerra.



