El 26 de diciembre de 2025, Egipto se enfrentó a Sudáfrica en un partido del Grupo B de la Copa Africana de Naciones (AFCON) 2025, celebrado en Agadir.
Egipto se aseguró una victoria por 1-0, con Mohamed Salah anotando el único gol de penalti en el minuto 45 tras recibir una falta en la cara del sudafricano Khuliso Mudau, una decisión confirmada por el VAR.
El partido se tornó dramático cuando el lateral derecho egipcio Mohamed Hany fue expulsado en el tiempo añadido de la primera parte por segunda tarjeta amarilla por pisotón, dejando a Egipto jugando toda la segunda parte con 10 hombres.
A pesar de la superioridad numérica de Sudáfrica, no lograron abrir el marcador, con el veterano portero egipcio Mohamed El Shenawy realizando atajadas cruciales, incluyendo una a Lyle Foster.
Una apelación de penalti a favor de Sudáfrica en los últimos minutos fue denegada tras una revisión del VAR por mano. Las estadísticas clave incluyen la resistente defensa de Egipto, que repelió múltiples ataques, mientras que Sudáfrica dominó la posesión, pero careció de precisión en la definición.
Egipto: Esta victoria puso de manifiesto su agallas defensivas y la confianza depositada en su estrella Salah, quien anotó su segundo gol del torneo a pesar de los recientes problemas de forma del club.
El resultado elevó la moral del equipo, demostrando su capacidad para mantenerse firme bajo presión. El rendimiento de Salah reafirmó su condición de jugador clave, creando ocasiones como un centro tempranero y un tiro libre. Sin embargo, la expulsión de Hany significa que se perderá el próximo partido, lo que podría debilitar su banda derecha.
Sudáfrica: La derrota expuso sus problemas de definición y la incapacidad de aprovechar las ventajas, a pesar de la fuerte presión en la segunda mitad. Jugadores como Aubrey Modiba tuvieron un buen desempeño marcando a Salah, pero el equipo lamentó las oportunidades falladas y el polémico penalti concedido. Esto mermó su confianza tras un previsible buen comienzo en la fase de grupos.
Con este resultado, Egipto sumó 6 puntos en dos victorias, liderando el Grupo B y convirtiéndose en el primer equipo en clasificarse para los octavos de final.
Tienen garantizado al menos un puesto entre los dos primeros, independientemente de su último partido de la fase de grupos contra Angola. Sudáfrica quedó a 3 puntos tras dos partidos (una victoria y una derrota), lo que deja su clasificación en la incertidumbre.
Ahora deben ganar su último partido contra Zimbabue para tener una gran oportunidad de avanzar como subcampeones o como uno de los mejores terceros.
El empate 1-1 entre Angola y Zimbabue dejó a ambos con un punto, intensificando la lucha por los puestos restantes de clasificación y presionando a Sudáfrica para evitar una eliminación temprana. En la dinámica general del torneo, el VAR y los penaltis desempeñaron un papel fundamental, como se vio en otros partidos como el empate 1-1 de Marruecos contra Mali.
La victoria de Egipto recalca su condición de favorito en el torneo, demostrando su trayectoria en el campeonato gracias a la resiliencia y la brillantez individual de Salah, incluso en inferioridad numérica.
Para Sudáfrica, la derrota sirve como una llamada de atención sobre la necesidad de mejorar la conversión y los ajustes tácticos contra defensas compactas.
En general, el partido puso de relieve la competitividad de la Copa Africana de Naciones 2025, donde la disciplina, los momentos clave y tecnologías como el VAR pueden decidir el destino, lo que prepara una emocionante última jornada del Grupo B.

