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Antecedentes del Caso de Fraude de SeNaSa (Operación Cobra)

La Operación Cobra original es una importante investigación anticorrupción liderada por el Ministerio Público de la República Dominicana sobre un esquema de fraude masivo en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), la mayor aseguradora pública de salud del país, que atiende a más de 7 millones de afiliados, principalmente a poblaciones de bajos ingresos y vulnerables.
El fraude, estimado en RD$15 mil millones (con especulaciones de hasta RD$200 mil millones), involucró malversación de fondos mediante facturación falsa, sobornos, aprobación de proveedores fraudulentos, lavado de dinero y transferencia de fondos del sector público al privado.

Entre las figuras clave se encuentran el exdirector de SeNaSa, Santiago Hazim (aliado político del presidente Luis Abinader), y sus asociados, quienes presuntamente favorecieron a empresas vinculadas y recibieron más de RD$2 mil millones en sobornos.
Los acontecimientos recientes incluyen arrestos, confesiones de tres acusados que implican a Hazim como cabecilla y medidas impuestas por el tribunal: 18 meses de prisión preventiva para Hazim y otras seis personas, y arresto domiciliario para tres colaboradores.
Los fiscales, incluido Wilson Camacho, lo han calificado como el caso “más cruel y siniestro” debido al desvío de fondos públicos de salud.
Anuncio de Wilson Camacho sobre la “Operación Cobra 2.0”

En torno al 14 y 15 de diciembre de 2025, tras una sentencia judicial que declaró el caso complejo e impuso medidas coercitivas, el fiscal adjunto Wilson Camacho anunció que el Ministerio Público está preparando la “Operación Cobra 2.0” para su presentación “a la mayor brevedad posible”.

Esta fase incluirá nuevos acusados, tanto personas físicas como jurídicas (empresas), lo que ampliará la investigación. La fiscal general Yeni Berenice Reynoso corroboró esto, afirmando que el Ministerio Público trabaja incansablemente en Cobra 2.0 e insinuando posibles fases posteriores, con un total de acusados que podría alcanzar casi 100.

Se espera que la nueva fase se centre en cómplices del sector médico, incluyendo clínicas, hospitales, médicos y proveedores que pagaron sobornos o participaron en irregularidades.

Camacho describió el trabajo continuo como una forma de garantizar que ningún responsable escape y enfatizó la búsqueda de condenas ejemplares.

El fraude ha sido calificado de “traición” y “holocausto colectivo” por jueces y fiscales, ya que desvió recursos destinados a afiliados vulnerables, saturando los hospitales públicos y casi llevando a la quiebra a SeNaSa (lo que requirió rescates gubernamentales). Causó indignación generalizada, poniendo de manifiesto las vulnerabilidades del sistema de seguro de salud.

Expuso fallas en organismos de control como Sisalril y condujo a la paralización de iniciativas de transparencia. El gobierno nombró un nuevo director y controles técnicos para evitar que se repitiera.
La vicepresidenta Raquel Peña calificó el fraude de “inadmisible”. Si bien los vínculos de Hazim con el presidente Abinader (como recaudador de fondos de campaña) generaron dudas, los informes indican que Abinader fue absuelto de toda participación directa, y sus acciones (destituir a Hazim y nombrar supervisores) se consideraron responsables. El caso refuerza la independencia del Ministerio Público bajo la actual administración.
Inmediatas: Detenciones preventivas, incautaciones de bienes con fines de recuperación y colaboración de algunos acusados.
Próximas (vía Cobra 2.0): Se prevén arrestos y cargos contra profesionales y entidades médicas, lo que podría exponer una complicidad generalizada en el sector (por ejemplo, el posible conocimiento del Colegio Médico Dominicano).
Posible reforma sistémica del SeNaSa y de las regulaciones sanitarias nacionales, esfuerzos integrales de recuperación de fondos y sanciones ejemplares para disuadir la corrupción en el futuro.
El anuncio de Camacho sobre Cobra 2.0 señala un compromiso cada vez mayor para erradicar la corrupción en el sector salud, ampliando la rendición de cuentas más allá de los funcionarios iniciales, incluyendo a los cómplices privados.
Subraya la gravedad del caso —descrito como históricamente grave— y la determinación del Ministerio Público de lograr justicia sin impunidad. Políticamente, demuestra la postura anticorrupción del gobierno, incluso contra aliados, a la vez que pone de relieve las fallas sistémicas que permitieron el fraude.
En última instancia, la ampliación de la investigación podría impulsar reformas significativas para proteger los recursos de salud pública, aunque corre el riesgo de erosionar aún más la confianza en las instituciones si no se resuelve con transparencia. El caso continúa en curso, y Cobra 2.0 está a punto de revelar niveles más profundos de participación en el sector médico.

