Tras el fracaso de la cumbre entre Estados Unidos y Rusia en Budapest, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, cayó en desgracia ante el Kremlin, al ser considerado el culpable del fracaso diplomático, según The Moscow Times .
La publicación señala que Lavrov, de 76 años, es una de las figuras políticas con mayor trayectoria en el régimen de Putin. Ha dirigido el Ministerio de Asuntos Exteriores durante más de 20 años y anteriormente fue considerado uno de los aliados más cercanos del dictador.
Sin embargo, en los últimos días ha desaparecido del mapa. Concretamente, Lavrov estuvo ausente de la reunión del Consejo de Seguridad ruso del 5 de noviembre, en la que Putin anunció los preparativos para reanudar las pruebas nucleares, que no se habían realizado en 35 años.
Según The Moscow Times, se trataba de una reunión de gran importancia, y Lavrov, miembro del Consejo de Seguridad, debería haber asistido.
Según fuentes internas, la ausencia de Lavrov en la reunión fue “coordinada”. Además, el Ministro de Relaciones Exteriores fue el único miembro permanente del Consejo de Seguridad que faltó a la reunión.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, también informó a la prensa que la delegación rusa en la cumbre del G20 no estará encabezada por Lavrov, como en años recientes, sino por el subjefe de gabinete de la Oficina Ejecutiva Presidencial, Maxim Oreshkin. Según Peskov, esta decisión fue tomada directamente por Putin.
La cumbre de Budapest se vio interrumpida.
Como informó UNIAN, Putin y Trump hablaron por teléfono en octubre y acordaron reunirse en Budapest.
Los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, Serguéi Lavrov y Marco Rubio, fueron los encargados de preparar el encuentro. Sin embargo, tras la conversación telefónica entre ambos, la cumbre se canceló y Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra Rusia, las primeras desde el inicio del segundo mandato de Trump



