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Impacto de la oposición de Fuerza del Pueblo (FP) y Partido de la Liberación Dominicana (PLD) al gobierno de Luis Abinader y el PRM
La oposición montada por el FP (encabezado por el expresidente Leonel Fernández) y el PLD (encabezado por el expresidente Danilo Medina) contra la administración del Partido Revolucionario Moderno (PRM) del presidente Luis Abinader durante el año pasado (septiembre de 2024-septiembre de 2025) se ha caracterizado por críticas vocales, esfuerzos de construcción de alianzas y confrontaciones parlamentarias.
Este período siguió a la aplastante reelección de Abinader en mayo de 2024 (57,5% de los votos), donde el FP obtuvo el segundo lugar (28,8%) y el PLD el tercero (10,4%), lo que marca un descenso continuo del PLD desde su 37% en 2020.
La oposición se ha centrado en los problemas económicos (por ejemplo, el aumento de los costos de la energía, la inflación y la deuda), la presunta corrupción en proyectos vinculados al PRM y las promesas incumplidas, como la mejora de la infraestructura y la reducción de la pobreza.
Legisladores del FP y del PLD se han enfrentado repetidamente con diputados del PRM en el Congreso, acusando al gobierno de mala gestión.
Por ejemplo, en agosto de 2025, los debates destacaron una caída del 12% en la actividad de la construcción e indicadores económicos negativos, calificando a la administración de Abinader de “incapaz e incumplida”.
Danilo Medina, del PLD, ha cuestionado públicamente las afirmaciones de Abinader de “vivir mejor”, citando el regreso de los apagones, erradicados durante el gobierno del PLD.
FP y PLD, junto con el PRD, renovaron su “Alianza Opositora Rescate RD” a finales de 2024, con el objetivo de unirse contra el PRM en los ámbitos municipal y congresual.
FP celebró elecciones internas en septiembre de 2025, eligiendo una nueva Dirección Política para “fortalecer la oposición” y apuntar al control del PRM en el poder para 2028. El PLD enfatizó el liderazgo juvenil para recuperar el terreno perdido en 2024.
X (anteriormente Twitter) publicaciones de figuras de la oposición como Tobías Crespo (FP) y Roberto Rosario (FP) llamaron a una “oposición firme” mediante marchas y huelgas, al tiempo que criticaron al PRM por problemas como una tasa de pérdida de energía del 43% (en comparación con el 31% en 2020).
Esta oposición ha tenido un impacto inmediato limitado debido a la supermayoría del PRM en el Congreso (proyectada en 149/190 diputados y 29/32 senadores después de 2024), pero ha amplificado la frustración pública en medio de las presiones económicas globales.
La Fuerza del Pueblo y el PLD han tenido resultados dispares, beneficiando al PRM en algunos aspectos, pero erosionando su dominio indiscutible.
En general, las consecuencias han profundizado la polarización. El PRM enfrenta una pérdida de apoyo popular por ser vulnerable sin Abinader, mientras que la oposición gana visibilidad, pero lucha por mantener la unidad y la credibilidad.
La oposición del FP y el PLD durante el último año no ha logrado desbancar al PRM de Abinader, pero sí ha expuesto las grietas de la gobernanza, preparando el terreno para un 2028 más disputado.
La reelección de Abinader en 2024 rompió el dominio de 16 años del PLD, pero el cuantioso endeudamiento de su administración (más de 10 000 millones de dólares) sin obras transformadoras (por ejemplo, la ausencia de hospitales o escuelas emblemáticos) ha alimentado críticas legítimas, exacerbadas por factores externos como la inestabilidad haitiana y la inflación global.
La FP emerge con fuerza como ancla de la oposición, aprovechando la experiencia de Leonel Fernández y su atractivo juvenil, Omar Fernández, mientras que el PLD busca una renovación audaz.
Para el PRM, la presión de la oposición revela una vulnerabilidad de la “diarquía”: los éxitos ejecutivos (por ejemplo, las campañas anticorrupción dirigidas a exmiembros del PLD) contrastan con la negligencia del partido, lo que conlleva el riesgo de erosionar sus bases.
Las implicaciones más amplias incluyen el aumento de las tensiones sociales (por ejemplo, la desigualdad y la inseguridad) y la exigencia de una reforma electoral para frenar el dominio del PRM.
Una alianza unificada FP-PLD podría desafiar al PRM en 2028, En definitiva, la política dominicana sigue siendo un ciclo de alternancia: la promesa de “cambio” del PRM refleja ahora el cansancio pasado del PLD, exigiendo una auténtica rendición de cuentas para evitar crisis más profundas.

