Los lugareños entran en pánico cuando el Mar de Galilea se tiñe de rojo sangre en escenas bíblicas
Los visitantes del Mar de Galilea presenciaron una escena que podría haber sido bíblica, pero los científicos tienen otra explicación
Recientemente, unos espectadores observaron una escena en el Mar de Galilea que podría haber sido sacada de la Biblia , y algunos la declararon un “mal presagio”.
El cuerpo de agua parecía teñirse de rojo sangre, y los visitantes comparaban la escena con una de las plagas que Dios infligió a los egipcios en el libro del Éxodo. El pasaje habla del Mar Rojo, cuando Dios tiñó de rojo el Nilo después de que Moisés lo golpeara con su vara.
Algunos historiadores creen que el fenómeno del Mar Rojo podría haber sido causado por eventos naturales , y la escena reciente en el Mar de Galilea de Israel podría ofrecer una explicación más detallada.
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El evento se compartió varias veces en redes sociales. Muchos dijeron que las aguas rojas podrían ser una señal del fin de los tiempos, pero los científicos tienen una opinión diferente.
El tono rojo en realidad fue causado por algas, según el Ministerio de Medio Ambiente de Israel. Las algas son originalmente verdes, pero se tornan rojas al exponerse a la luz solar intensa, temperaturas cálidas y agua rica en nutrientes.
Las algas son inofensivas y no tóxicas. Se realizaron pruebas para garantizar que el agua siga siendo apta para el baño, según informaron las autoridades israelíes.
Los científicos también han teorizado que la historia de Moisés abriendo el Mar Rojo podría tener explicación.
La hipótesis obtiene apoyo de simulaciones por computadora, que muestran que vientos que soplan a 62 millas por hora (100 km/h) desde un ángulo exacto podrían crear un paso de 3 millas de ancho a través de las aguas.
El Dr. Bruce Parker, exdirector científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, argumentó que el profeta podría haber aprovechado su conocimiento sobre las mareas para salir de Egipto. La propia Biblia respalda esta opinión, al afirmar: «El Señor hizo que el mar se agitara con un fuerte viento del este toda aquella noche, lo secó y las aguas se dividieron».

