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JERUSALÉN — Israel acude hoy, 27 de octubre de 2026, a unas elecciones generales que marcan el punto de inflexión más crucial de su historia reciente. En los primeros comicios nacionales celebrados tras los atentados de Hamás de 2023, la votación funciona principalmente como un plebiscito sobre la supervivencia política del primer ministro Benjamin Netanyahu, en un escenario de profunda división social y fragmentación parlamentaria.

Un Parlamento fracturado y el dilema de las coaliciones
Los datos analizados por la cadena de noticias Al Jazeera reflejan una Knéset (Parlamento) de 120 escaños polarizada al extremo, donde ninguna de las fuerzas principales tiene el triunfo asegurado:
- La alianza de oposición: Encabezada por el exjefe militar Gadi Eisenkot, este bloque aglutina a partidos de centro, tecnócratas y la izquierda laica, con una proyección actual de 52 escaños.
- El bloque de Netanyahu: La coalición nacionalista y religiosa que respalda al actual primer ministro se sitúa en 50 escaños, fuertemente dependiente de las facciones ultraortodoxas y la extrema derecha.
- Los árbitros del poder: Ante la falta de una mayoría clara de 61 escaños para ambos bandos, los partidos árabes y las formaciones minoritarias que logren superar el umbral electoral del 3,25% serán quienes decidan el próximo gobierno.
Dos visiones contrapuestas para el Estado
El rumbo de la política interior y la estrategia de seguridad nacional muestran marcadas diferencias según el bloque que logre consolidar el poder:
- Bajo el control de Netanyahu: Se anticipa una presión directa hacia la anexión formal de partes de Cisjordania y la continuidad de las polémicas reformas judiciales encaminadas a debilitar el control de los tribunales sobre el Ejecutivo.
- Bajo la coalición de Eisenkot: Se priorizará la restauración de la independencia del Tribunal Supremo y la apertura inmediata de una comisión estatal oficial para investigar los fallos de inteligencia del 7 de octubre, una medida bloqueada por Netanyahu durante tres años. En el plano internacional, este bloque buscaría recalibrar y estabilizar la alianza estratégica con Washington.
El laberinto post-electoral
El cierre de las urnas no significará un desenlace inmediato. Con base en los procedimientos electorales reportados por Reuters, tras la validación de las papeletas por parte del Comité Central de Elecciones, el presidente Isaac Herzog iniciará consultas oficiales directas con los líderes de cada partido.
El candidato designado dispondrá de varias semanas para intentar tejer una coalición viable. Expertos locales advierten que, si las negociaciones se estancan debido al estrecho margen entre bloques, Israel podría verse arrastrado nuevamente a un gobierno en funciones y a la convocatoria de otros comicios anticipados a corto plazo.
