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William Pérez Figuereo, presidente de la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU), se ha consolidado como una de las figuras más visibles y persistentes del sector del transporte de pasajeros en República Dominicana. Con más de 40 años de trayectoria, este dirigente continúa la labor iniciada por su hermano Ramón Pérez Figuereo, fundador de la CNTU en 1993 y quien la dirigió hasta su muerte en 2015.
Bajo su liderazgo, la organización se ha convertido en un interlocutor clave ante los gobiernos en temas de movilidad, seguridad vial y modernización de un sistema fragmentado, dominado por operadores individuales, conchos y vehículos muchas veces en mal estado.
Propuestas concretas contra el caos vial
Pérez Figuereo ha centrado su agenda en iniciativas prácticas para reducir los “tapones”, bajar la accidentalidad y renovar la flota. Una de las más reiteradas es el Plan Cero Chatarra o deschatarrización: retirar del servicio miles de unidades deterioradas —él ha hablado de alrededor de 10.000— que considera responsables de gran parte de las muertes en las vías. La idea incluye mecanismos para que los dueños puedan adquirir vehículos nuevos a través de concesionarios y vincular las importaciones de unidades a la salida de las más antiguas.

También impulsó el servicio nocturno y de madrugada. En el Distrito Nacional y a lo largo de la avenida John F. Kennedy, la CNTU puso en circulación minibuses entre las 10-11 de la noche y las 5-6 de la mañana, presentándolos como un servicio social más que comercial.
En el transporte escolar, fue de los primeros en defender un sistema organizado (TRAE). Su empresa participó en licitaciones para suministrar autobuses y, si bien ha reconocido los beneficios para las familias, ha criticado problemas operativos y ha abogado por una gestión privada bajo supervisión estatal, en lugar de una administración directa del Ministerio de Educación.
Otras propuestas incluyen el uso de aerotaxis eléctricos para trayectos cortos urbanos y al aeropuerto, horarios escalonados para empleados públicos, buses exclusivos para trabajadores del Estado, restricciones diurnas al transporte de carga pesada, corredores expresos, mayor presencia de autobuses eléctricos, pruebas de alcohol junto a las de drogas para conductores, y la expansión del metro, monorriel y otros sistemas masivos, con la transición de los operadores tradicionales hacia taxis, transporte escolar u otros roles.
Apoyo crítico al Gobierno y resistencias del sector
Pérez Figuereo ha respaldado, en términos generales, las acciones del gobierno de Luis Abinader y del Intrant —obras de infraestructura, restricciones de giros a la izquierda, desarrollo de corredores—, pero insiste en que se necesita mayor velocidad, ambición y participación del sector privado.
A pesar de su peso institucional y de haber colocado varios temas en la agenda pública, el impacto medible a escala metropolitana sigue siendo limitado. La congestión, la alta tasa de accidentes y el crecimiento del parque vehicular privado continúan presionando un sistema que aún no logra una transformación estructural. La fragmentación de operadores, las lagunas de fiscalización y la necesidad de inversión sostenida siguen siendo obstáculos mayores.
Un líder pragmático en un sistema colapsado
Pérez Figuereo se define como un dirigente pragmático y mediático que busca conectar a los transportistas tradicionales con la agenda de modernización. Diagnostica el sistema como “colapsado” y plantea soluciones radicales —chatarrización, electrificación, cobertura nocturna, transporte masivo—, al tiempo que defiende vías de transición para proteger el sustento de los conductores actuales.
En un contexto de congestión crónica y reformas incompletas, sus planteamientos mantienen la presión sobre las autoridades y aportan ideas concretas. Sin embargo, el éxito de cualquier cambio profundo dependerá menos de un solo líder que de políticas coordinadas, inversión pública, fiscalización efectiva y la capacidad de negociar con miles de operadores independientes.
A mediados de la década de 2020, William Pérez Figuereo sigue siendo una voz activa que apuesta por cambios incrementales e innovadores, sin haber logrado —ni pretenderlo en solitario— una refundación completa del transporte público dominicano.