San Felipe (Yaracuy), 25 de junio de 2026 – Dos fuertes sismos, con magnitudes de 7,2 y 7,5, golpearon la noche del miércoles 24 de junio el noroeste de Venezuela, apenas 39 segundos uno del otro, en un raro evento de “doble terremoto” que se convierte en el más intenso registrado en el país en más de 125 años.
Los epicentros se localizaron cerca de las localidades de San Felipe y Yumare, en el estado Yaracuy, a unos 150-170 kilómetros al oeste de Caracas, a profundidades superficiales de entre 10 y 22 kilómetros. La poca profundidad amplificó el movimiento telúrico en zonas densamente pobladas.
Daños y víctimas en ascenso
Según el último balance oficial entregado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez y confirmado por múltiples fuentes, el saldo provisional es de al menos 164 fallecidos y 971 heridos. Las cifras, aún preliminares, han aumentado rápidamente durante la madrugada y la mañana de este jueves, mientras continúan las labores de rescate entre los escombros y las réplicas.
La Guaira fue la región más afectada y fue declarada zona de desastre. Edificios residenciales se derrumbaron en varias ciudades, incluyendo Caracas, Yaracuy, Falcón, Miranda, Valencia y Maracay. Videos difundidos en redes muestran el colapso parcial de estructuras y el pánico en las calles. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía resultó dañado y permanece cerrado.
Además de las víctimas mortales, decenas de personas continúan atrapadas bajo los escombros. Modelos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advertían desde las primeras horas de un alto potencial de daños y víctimas.
Infraestructura colapsada y crisis humanitaria
Los sismos provocaron cortes masivos de electricidad, daños en carreteras, puertos y comunicaciones. Miles de personas pasaron la noche a la intemperie por temor a las réplicas —al menos 20 se han registrado— y ante la falta de condiciones seguras en sus hogares.
La situación se agrava por la ya delicada realidad económica y de infraestructura del país. La escasez crónica de materiales, equipos de rescate y recursos sanitarios complica las operaciones de emergencia.
Respuesta regional e internacional
El gobierno declaró el estado de emergencia en todo el territorio nacional. Países vecinos como Guyana, Barbados y Trinidad y Tobago, junto a otras naciones, ofrecieron ayuda inmediata en materia de rescate, asistencia médica y suministros.
Breves alertas de tsunami fueron activadas para zonas costeras e islas cercanas, aunque finalmente no se reportaron olas destructivas.
Un llamado a la preparación sísmica
Este evento pone de relieve la vulnerabilidad de Venezuela ante fallas tectónicas activas. Expertos señalan que la combinación de fallas cercanas y construcciones con estándares deficientes en muchas zonas explica la magnitud de los daños.
Las autoridades y organismos internacionales coinciden en que las próximas horas serán críticas. Se espera que el número de fallecidos aumente a medida que avancen las labores de búsqueda. La prioridad inmediata es el rescate de sobrevivientes, la atención médica a los heridos y el suministro de refugio temporal.
La reconstrucción será un desafío mayor para un país ya golpeado por años de crisis. Analistas coinciden en que este desastre subraya la urgente necesidad de fortalecer los códigos de construcción, mejorar los sistemas de alerta temprana y fomentar una mayor cooperación internacional en materia de prevención sísmica.