LONDRES – La Policía Metropolitana de Londres ha declarado formalmente como incidente terrorista el apuñalamiento de dos hombres judíos ocurrido el pasado 29 de abril en el barrio de Golders Green. Como consecuencia directa, el Centro Conjunto de Análisis del Terrorismo (JTAC) elevó el nivel de amenaza en el país a “Severo”, alertando que un nuevo ataque es ahora “altamente probable”.

El ataque: Valentía policial ante la violencia
El incidente se desató cuando un hombre de 45 años atacó con un cuchillo a dos personas, de 76 y 34 años, en las inmediaciones de Highfield Avenue. A pesar de la agresividad del sospechoso, oficiales no armados lograron confrontarlo. Ante la negativa del sujeto a colaborar y el temor de que portara explosivos, la policía utilizó pistolas Taser para reducirlo.
Las víctimas permanecen estables en el hospital, mientras que el Comisionado de la Met, Sir Mark Rowley, elogió la “extraordinaria valentía” de los agentes que intervinieron sin armas de fuego.
Perfil del sospechoso y fallos de prevención
La investigación, liderada por el Comando de Contra-Terrorismo, ha revelado que el detenido es un ciudadano británico de origen somalí con antecedentes de violencia y problemas de salud mental. El caso ha generado controversia al confirmarse que el agresor fue referido al programa de prevención del terrorismo (Prevent) en 2020, aunque su expediente fue cerrado meses después.
Las autoridades indagan ahora si el ataque fue un objetivo deliberado contra la comunidad judía y si existe conexión con un altercado previo en Southwark.
Refuerzo histórico en seguridad
En respuesta al clima de inseguridad, el Gobierno británico anunció una inversión récord de £58 millones para proteger instituciones judías, incluyendo un fondo inmediato para reforzar la vigilancia en escuelas y sinagogas.
Sir Mark Rowley fue enfático al señalar que el debate político internacional no debe servir de excusa para la violencia local: “La lucha contra el odio es una responsabilidad de toda la sociedad”, afirmó, mientras miles de oficiales adicionales patrullan áreas clave como Stamford Hill para prevenir nuevos incidentes.
