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La primera encuesta nacional PoderData/Aya realizada después de la primera vuelta de las elecciones brasileñas, levantada entre el 5 y el 7 de octubre de 2026 entre 3.000 electores por teléfono en 705 municipios (margen de error de ±1,8 puntos con 95% de confianza; registro TSE BR-08134/2026), muestra a Flávio Bolsonaro (PL) por delante de Luiz Inácio Lula da Silva (PT) por 53% a 47% en votos válidos de cara al balotaje del 25 de octubre.

En intenciones totales, las cifras se sitúan aproximadamente en 49% para Flávio y 44% para Lula, con el resto repartido entre blancos, nulos e indecisos. Se trata de la primera gran encuesta nacional posterior a la primera vuelta del 4 de octubre, en la que Flávio terminó primero con el 47,03% de los votos válidos y Lula segundo con el 45,16% (diferencia de alrededor de 1,87 puntos).
Principales hallazgos
Patrones regionales
Flávio lidera en el Sur (58%-36%), Centro-Oeste (54%-39%) y Sudeste (51%-41%). Lula mantiene ventaja en el Nordeste (52%-41%). El Norte aparece técnicamente empatado (Lula 48%, Flávio 43%; margen regional aproximado de 6,3 puntos).
Demografía
Lula conserva una leve superioridad entre las mujeres (cerca de 50%-42%). Flávio rinde mejor entre quienes tienen educación secundaria (alrededor del 55%).
Rechazo y lealtad
El 46% de los encuestados afirma que “de ninguna manera” votaría a Lula; el 43% dice lo mismo de Flávio (diferencia dentro del margen de error). El rechazo a Flávio bajó unos 3 puntos respecto a la semana anterior. Ambos candidatos registran altos niveles de lealtad (“única opción”): Flávio cerca del 43% y Lula cerca del 42%.
Expectativa de victoria
El 54% de los entrevistados cree que Flávio ganará el balotaje frente al 37% que apuesta por Lula. Se trata de un giro pronunciado respecto a la semana anterior, cuando las expectativas estaban más equilibradas o incluso favorecían ligeramente al actual presidente.
Migración de votos de terceros
Según el análisis del director de PoderData, el flujo neto de electores de candidatos eliminados favorece claramente a Flávio: votantes de Zema se inclinan ~72% hacia Flávio y 10% hacia Lula; de Caiado, 57%/19%; de Cury, 56%/27%; y de Renan Santos, 48%/25%. Este comportamiento refleja el perfil más alineado a la derecha de la mayoría de los candidatos eliminados y amplifica la ventaja de aproximadamente 2 millones de votos que Flávio obtuvo en la primera vuelta.
La desaprobación al gobierno se mantiene elevada, en torno al 49-50%.
Impacto político
La encuesta convierte la estrecha ventaja de la primera vuelta en una diferencia más clara, fuera del margen de error. Esto otorga a la campaña de Flávio impulso inicial, mayor percepción de electabilidad y posibles beneficios en recaudación de fondos, cobertura mediática y construcción de alianzas con fuerzas de centro-derecha y derecha.
El equipo de Lula enfrenta la presión de revertir la tendencia en un período de campaña muy corto (poco más de dos semanas y media). Deberá consolidar el Nordeste, el voto femenino y los electores aún indecisos o de protesta, al tiempo que intenta elevar el rechazo a Flávio o enfatizar temas de gestión.
El alto rechazo mutuo actúa como techo: la conversión de bases adversarias resulta difícil. La disputa se decide más por la movilización de los votantes ya comprometidos y por el reducido universo de electores blandos o provenientes de terceros. Se refuerza la polarización regional (Sur/Centro-Oeste/Sudeste versus Nordeste).
Mercados y actores políticos pueden interpretar el resultado como un aumento de la probabilidad de cambio de gobierno, aunque otras encuestas contemporáneas (por ejemplo, algunas lecturas de Datafolha) han mostrado escenarios más cerrados o distintos, lo que recuerda que se trata de un único dato al inicio del período de balotaje.
Conclusión
La encuesta indica que Flávio ingresa al segundo turno con una ventaja estructural impulsada por su desempeño en la primera vuelta y la transferencia favorable de la mayoría de los votos de terceros. La carrera sigue siendo competitiva debido a los todavía elevados niveles de rechazo de ambos lados, a la fortaleza residual de Lula en segmentos demográficos y regionales clave, y al corto margen de tiempo restante para debates, publicidad y eventos que puedan modificar preferencias.
La alta desaprobación al gobierno actual y las expectativas polarizadas sugieren que el resultado dependerá en gran medida de la movilización y de los movimientos de última hora entre votantes blandos, más que de una conversión masiva de bases. Será necesario esperar a las próximas encuestas para confirmar si la diferencia de 6 puntos se sostiene o se estrecha.
