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WASHINGTON / TEHERÁN — El Memorando de Entendimiento firmado en junio de 2026 ha quedado sin efecto. Al expirar formalmente el plazo de 60 días fijado por ambas naciones, las delegaciones de Estados Unidos e Irán no lograron concretar un acuerdo de paz definitivo. El fracaso de las conversaciones reactiva de inmediato las sanciones económicas y eleva al máximo la tensión militar en el Medio Oriente.

El Estrecho de Ormuz: el epicentro de la disputa
Las negociaciones encallaron debido a profundas diferencias sobre el programa nuclear iraní y, de manera central, el control del comercio marítimo. El punto crítico del desacuerdo se localiza en el Estrecho de Ormuz, una de las vías fluviales más estratégicas del planeta.
- La postura de Irán: El régimen de Teherán exige retener autoridad regulatoria o el cobro de aranceles sobre el paso de las embarcaciones comerciales.
- La exigencia de EE. UU.: El gobierno estadounidense se mantiene firme en exigir una libre navegación incondicional y la eliminación de cualquier restricción fiscal para el tránsito internacional.
Trump endurece la postura: “Un muro de acero”
Ante el vencimiento del plazo, el presidente estadounidense Donald Trump adoptó una postura frontal. El mandatario instó públicamente al régimen de Teherán a levantar la “bandera blanca de la rendición”.
Asimismo, la Casa Blanca ratificó que mantendrá un estricto bloqueo naval en las inmediaciones del golfo, un despliegue de fuerza que el propio Trump ha calificado operativamente como un “muro de acero”.
Consecuencias económicas y riesgo de conflicto
La expiración de los términos del memorando anula automáticamente el alto al fuego que se mantenía vigente. Las represalias de la administración estadounidense no se han hecho esperar, provocando un impacto inmediato en el tablero global:
- Fin de las exenciones petroleras: Washington retiró todos los permisos especiales para la venta internacional de crudo iraní, buscando asfixiar los ingresos económicos de Teherán.
- Inestabilidad energética: Los mercados de energía globales reaccionaron con volatilidad ante el temor de un desabastecimiento o de sabotajes en las rutas de carga.
- Riesgo inminente de hostilidades: Al no existir una prórroga diplomática en el horizonte, analistas militares advierten que el riesgo de un choque armado directo en las aguas del golfo es más alto que nunca
