Impacto de Leonel, David y Carolina entre los dominicanos en los últimos 30 días, según mediciones

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Leonel Fernández se consolida como el líder opositor más claro hacia 2028 mientras Collado y Mejía polarizan la sucesión en el PRM

A dos años de las elecciones presidenciales, Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo (FP) se perfilan como la oposición más coherente y consolidada, mientras David Collado y Carolina Mejía libran una disputa cada vez más cerrada por el control interno del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM). El escenario permanece abierto: ningún candidato garantiza una victoria en primera vuelta y el resultado dependerá de la unidad del oficialismo, la coordinación opositora, la percepción económica y el voto independiente.

Fernández y la Fuerza del Pueblo: prioridad absoluta en 2028

El expresidente (1996-2000 y 2004-2012) ha convertido el próximo ciclo electoral en su objetivo declarado. Impulsa planes organizativos nacionales, asambleas regionales, afiliaciones (incluyendo la diáspora) y un discurso centrado en el fin de los apagones, el agua potable universal, la modernización de la salud, la reducción del déficit habitacional y la construcción de un gobierno “modelo” basado en la economía del conocimiento.

Fernández ha dejado claro que busca la más amplia votación nacional posible y que no contempla el retiro. Incluso ha aludido a un eventual apoyo del PLD en una segunda vuelta, evocando paralelismos históricos. Las encuestas internas lo colocan como figura dominante dentro de FP (alrededor del 65 % frente al 32 % de su hijo, el senador Omar Fernández, según Gallup-Diario Libre de mediados de 2026). A nivel nacional lidera o compite de cerca en escenarios cara a cara. Datos recientes de Global Trend Research (finales de julio de 2026) lo situaron con 38,5 % frente a Collado (35,7 %) y Gonzalo Castillo (13,9 %), y con 40,4 % frente a Carolina Mejía (30 %). En campos multipartidistas oscila entre el 20 y el 25 %, pero sube en enfrentamientos binarios.

La FP ha pasado de un puñado de puntos en 2020 a una sólida segunda fuerza (20-27 % de preferencia partidaria), todavía detrás del PRM. Las críticas por la edad son descartadas por el propio Fernández, quien invoca su energía y trayectoria.

El crecimiento de la FP presiona al oficialismo y dificulta que el PLD recupere fácilmente el liderazgo opositor. Una candidatura de Fernández maximiza el techo electoral del partido, aunque abre el riesgo de fatiga generacional. Omar Fernández representa una vía de sucesión sin ceder del todo el control. Mientras las tensiones FP-PLD se mantengan altas, el escenario favorece al PRM. Un eventual regreso de Fernández apuntaría a un mayor énfasis estatista e intervencionista respecto a la administración actual.

Collado y Mejía: la disputa interna que más preocupa al PRM

Ambos encabezan la carrera por suceder a Luis Abinader, quien no puede reelegirse en 2028 y se prepara para conducir el partido durante el ciclo. El presidente impulsa reformas que acortan el próximo mandato de la dirección partidaria a dos años y buscan equilibrar facciones.

David Collado, ministro de Turismo y exalcalde de Santo Domingo, ha liderado de forma consistente las preferencias internas y de la población en general dentro del PRM. En etapas anteriores de 2026 las encuestas lo colocaban con holgura (Gallup lo situaba cerca del 62 % interno frente al 21 % de Mejía; otras mediciones lo ubicaban entre el 45 y el 55 %). Su perfil se asocia a continuidad, gestión y atractivo económico ligado al turismo y la inversión.

Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del PRM, ha cerrado la brecha de manera notable. Datos de IDEAME de julio de 2026 mostraron un empate técnico interno (alrededor del 39,8 % cada uno) y una contienda muy cerrada en cabeza a cabeza (Collado 51 % frente a Mejía 49 %). La alcaldesa realiza giras provinciales, reivindica la continuidad del proyecto de Abinader, se distancia de la mera lógica dinástica y fortalece la estructura partidaria. Ha declarado públicamente su intención de buscar la nominación y la presidencia. Cuenta con alta notoriedad, baja rechazo y buen desempeño en regiones como el Sur.

Otros nombres (Raquel Peña, Guido Gómez Mazara, Eduardo Sanz Lovatón) quedan rezagados. Las elecciones de dirección partidaria de inicios de agosto de 2026 y el proceso interno de listas cerradas previsto para 2027 resultarán decisivos. La intervención de Abinader busca administrar la sucesión y preservar la unidad.

La rivalidad Collado-Mejía constituye el principal riesgo interno del PRM. Una nominación limpia y unificada reforzaría al partido como primera fuerza (habitualmente entre 30 y 36 % de preferencia). Una contienda prolongada o amarga podría fracturar estructuras, deprimir la participación o generar deserciones: exactamente la vulnerabilidad que los analistas identifican como más peligrosa que la oposición misma. Collado apela con más fuerza a moderados, independientes y votantes económicos; Mejía moviliza las redes tradicionales del perredeísmo hipolista, el voto femenino y las bases urbanas. Ambos, en cualquier caso, harían campaña sobre la continuidad de la estabilidad macroeconómica, el turismo y las reformas institucionales, aunque con estilos diferenciados.

Un panorama todavía fluido

El PRM sigue siendo el partido más grande; la FP se consolida como el principal retador opositor; el PLD, con Gonzalo Castillo como figura relevante, ocupa el tercer lugar y se reconstruye. La mayoría de las mediciones proyectan la ausencia de mayoría absoluta en primera vuelta y, por tanto, una probable segunda ronda. Independientes y sentimiento económico (costo de vida, servicios y deuda) serán determinantes.

Las variables clave para 2028 son la unidad del PRM tras la nominación, el grado de competencia o eventual coordinación entre FP y PLD, la popularidad residual de Abinader y la capacidad del gobierno de entregar resultados en energía, agua, salud y crecimiento, además de la organización de la diáspora, la participación y posibles shocks externos.

Leonel Fernández representa hoy el liderazgo personal más consolidado de cara al ciclo y otorga a la FP una vía realista al poder si los votos opositores se concentran. Collado y Mejía son las únicas opciones serias de sucesión del PRM; su disputa interna es la mayor amenaza del oficialismo. Un PRM unido con cualquiera de los dos parte como favorito de la continuidad. Un oficialismo fracturado o una alianza opositora efectiva abrirían la puerta a Fernández y la Fuerza del Pueblo.

La carrera sigue abierta. Las encuestas a dos años vista se mueven, las estructuras pesan más que las fotografías momentáneas y la historia electoral dominicana ha premiado reiteradamente la organización y el impulso final. El período decisivo será el proceso interno del PRM y la dinámica posterior de la primera vuelta.