El presidente ruso, Vladimir Putin, ha reconocido oficialmente que Rusia experimenta una severa escasez de combustible.
Durante una reunión gubernamental televisada y en una entrevista posterior, el mandatario admitió la existencia de un “cierto desabastecimiento”. La crisis se evidencia en largas filas en las estaciones de servicio y una fuerte tensión logística en múltiples regiones del país.

El origen de la crisis: la campaña de drones ucranianos
Esta admisión es una consecuencia directa de la intensificación de los ataques ucranianos con drones de largo alcance contra la infraestructura energética rusa.
Las incursiones recientes dañaron gravemente centros de refinamiento cruciales, como la refinería de Moscú y diversas instalaciones en Krasnodar y Yaroslavl.
Según estimaciones de Reuters, Rusia ha perdido aproximadamente el 25% de su capacidad de producción de gasolina.
Esto ha arrastrado los volúmenes totales de refinación de petróleo a sus niveles más bajos en los últimos 21 años. Al menos 15 de las 17 regiones rusas han introducido restricciones a la venta de combustible, mientras que las autoridades de ocupación en la Crimea anexada declararon una “situación de emergencia”, deteniendo por completo las ventas públicas para preservar las existencias de uso militar y administrativo.
La respuesta de emergencia del Kremlin
Aunque Putin minimizó la crisis calificándola de “no crítica”, el Kremlin ha puesto en marcha agresivas contramedidas económicas y defensivas:Restricciones de exportación: Se implementó una prohibición temporal total a la exportación de gasolina y combustible de aviación, y se evalúa extender la medida al diésel.
Prioridad al sector agrícola: Los suministros nacionales se han desviado para salvaguardar a las empresas agroindustriales y evitar el colapso de las cosechas estacionales.
Reservas e importaciones: Moscú está agotando su reserva de 1.7 millones de toneladas métricas de gasolina y se prepara para aumentar las importaciones de combustible.
Ajustes militares: Putin ordenó un grupo de trabajo permanente para el combustible y urgió a la industria armamentística a acelerar la producción de sistemas de defensa aérea para proteger la infraestructura civil e industrial de los drones entrantes.
Impacto estratégico y económico generalizadoExpertos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) consideran que esta inusual admisión pública de Putin es un movimiento calculado para proyectar control ante las dificultades internas. Sin embargo, la situación amenaza directamente las perspectivas económicas globales de Rusia.Alexey Zabotkin, vicegobernador del banco central de Rusia, confirmó que un sector de combustibles comprometido impactará negativamente los resultados del PIB para 2026. Debido a este escenario, la entidad financiera pronostica un débil crecimiento económico de entre apenas un 0.5% y un 1.5% para el presente año.