Especial para los seguidores de codigopostalrd.net 4 de mayo de 2026
WASHINGTON / DUBÁI — La Armada de Estados Unidos ha iniciado una operación de gran envergadura denominada “Proyecto Libertad” para escoltar buques comerciales a través del Estrecho de Ormuz, el vital corredor marítimo que Irán ha mantenido prácticamente bloqueado desde el cese al fuego que siguió al conflicto con Israel y Washington.
La iniciativa representa el esfuerzo más significativo hasta la fecha para restablecer el flujo de petróleo global tras semanas de disrupciones que han elevado los precios del crudo y dejado cientos de embarcaciones varadas en el Golfo Pérsico.
Transitos exitosos y versión iraní
Según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), dos destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke transitaron el estrecho en las últimas horas y operan ahora en aguas del Golfo Pérsico. Dos buques mercantes de bandera estadounidense cruzaron con éxito el paso. “Estamos asistiendo a restaurar el tránsito comercial seguro y negamos cualquier impacto en nuestras unidades”, afirmó un portavoz militar estadounidense.
Irán ofrece una versión diametralmente opuesta. La Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) aseguró haber confrontado a las naves estadounidenses, emitido advertencias y, en algunos casos, alcanzado objetivos con misiles. Teherán califica la presencia militar no coordinada como una “violación del cese al fuego” y una provocación a su soberanía.
Hasta el momento, Washington niega rotundamente que ninguna de sus naves haya sido alcanzada y afirma que las operaciones continúan según lo planeado.
Una operación de alto riesgo
“Proyecto Libertad” involucra destructores de misiles guiados, más de 100 aeronaves, alrededor de 15.000 efectivos y activos de apoyo. La operación incluye escoltas directas y rutas alternativas a través de aguas omaníes para buques de terceros países no involucrados en el conflicto.
El estrecho, que transporta entre el 20% y el 30% del petróleo mundial, se ha convertido en un punto de alta tensión. Irán sembró minas y utilizó su capacidad asimétrica —lanchas rápidas del IRGC, misiles costeros y drones— para imponer el bloqueo de facto tras los ataques de febrero-marzo de 2026.
Los analistas advierten del riesgo de escalada por error de cálculo en un espacio tan estrecho y congestionado.
Impacto económico inmediato
El cierre parcial del estrecho disparó los precios del petróleo y elevó el costo de la gasolina en varios mercados a niveles cercanos a los 5 dólares por galón. Los países exportadores del Golfo como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos celebran los avances, mientras que Irán ve erosionada su principal herramienta de presión económica.
Cientos de marinos mercantes varados enfrentan escasez de suministros; la operación estadounidense busca también aliviar esa crisis humanitaria.
Contexto geopolítico
La acción estadounidense prueba la fragilidad del alto el fuego y busca restablecer la libertad de navegación sin reanudar hostilidades a gran escala. Envía un mensaje claro a China y Rusia —principales compradores de crudo iraní— y fortalece la posición de Washington ante sus aliados regionales.
Expertos coinciden en que se trata de una demostración de superioridad naval estadounidense en una zona donde Irán ha intentado compensar su desventaja convencional con tácticas asimétricas.
Perspectivas
A esta hora del 4 de mayo de 2026, la situación sigue siendo fluida. Si los transitos continúan sin incidentes mayores, el cese al fuego podría consolidarse y los mercados energéticos comenzarían a estabilizarse. Un choque armado, sin embargo, podría reavivar el conflicto directo.
Mientras tanto, diplomáticos y canales de comunicación traseros intentan formalizar la reapertura. A largo plazo, el episodio vuelve a subrayar la vulnerabilidad estratégica del Estrecho de Ormuz y la necesidad urgente de rutas y oleoductos alternativos que reduzcan la dependencia global de este estrecho cuello de botella.
