Especial para los seguidores de codigopostalrd.net
Sofía, 19 de abril de 2026 – La coalición de centro-izquierda Progressive Bulgaria (PB), liderada por el expresidente Rumen Radev, obtuvo una victoria contundente en las elecciones parlamentarias celebradas este domingo, según los primeros resultados y encuestas a boca de urna difundidos la noche del 19 y la madrugada del 20 de abril. Con entre el 43 % y el 45 % de los votos, PB se perfila como la fuerza más votada en una de las actuaciones individuales más fuertes de las últimas décadas en Bulg.
Los comicios, los octavos en apenas cinco años, fueron convocados tras la dimisión del Gobierno de Zhelyazkov en diciembre de 2025, en medio de protestas masivas por un presupuesto controvertido, acusaciones generalizadas de corrupción y un nuevo bloqueo político. La cita electoral reflejó el profundo hartazgo de los búlgaros ante la inestabilidad crónica, la influencia oligárquica y los bajos niveles de vida en el país más pobre de la Unión Europea.
Resultados preliminares
De acuerdo con las proyecciones de encuestadoras como Alpha Research y Market Links (con entre el 32 % y el 70 % de los votos escrutados), los principales resultados son los siguientes:
- Progressive Bulgaria (PB – Rumen Radev): 43-45 %.
- GERB-SDS (Boyko Borissov): 12-16 %.
- PP-DB (Continuamos el Cambio – Bulgaria Democrática): 13-15 %.
- Renacimiento (ultraderecha nacionalista): 4-5 %.
- DPS (Movimiento por los Derechos y las Libertades, liderado por Delyan Peevski): 4-5 % (justo por encima del umbral del 4 % en algunos conteos).
El resto de las formaciones quedó por debajo del umbral electoral. La participación subió ligeramente hasta el 40-50 %, superior al 39 % de los anteriores comicios, lo que indica un renovado interés del electorado.
Las proyecciones de escaños en la Asamblea Nacional de 240 diputados (mayoría absoluta: 121) apuntan a que PB podría lograr por primera vez desde 1997 una mayoría propia o quedarse muy cerca, entre 105 y 115 escaños. Los resultados oficiales se esperan para este lunes 20 de abril.
Radev ha manifestado su disposición a negociar con PP-DB para formar un Gobierno estable o, en su defecto, impulsar un Ejecutivo en minoría.
Un punto de inflexión tras años de fragmentación
El triunfo de PB representa un posible punto de quiebre después de medio lustro de coaliciones efímeras y elecciones anticipadas. La campaña de Radev se centró en la lucha anticorrupción, el desmantelamiento de “modelos oligárquicos”, la reforma judicial y el fin de la compra de votos. Las autoridades informaron de importantes operaciones contra estas prácticas durante la jornada electoral.
Las dos grandes fuerzas tradicionales —GERB y DPS— sufren un fuerte retroceso, lo que supone un claro rechazo ciudadano al establishment político encarnado por Borissov y el sancionado Peevski.
Implicaciones en política exterior y alianzas
Radev, considerado próximo a Rusia, se ha opuesto al envío de ayuda militar a Ucrania, ha criticado las sanciones europeas contra Moscú y ha defendido un diálogo pragmático con el Kremlin, subrayando los lazos eslavos y ortodoxos. Aunque condena la invasión, prioriza la “pragmatismo energético” y la reapertura de canales con Moscú.
En Bruselas, un Gobierno fuerte de PB podría generar fricciones en materia de política ucraniana, sanciones y transición energética, especialmente después de que Bulgaria ingresara en el euro en enero de 2026, medida que Radev cuestionó. Analistas ven en Sofía un posible nuevo socio “pragmático” dentro de la UE tras la derrota de Orbán en Hungría, aunque el propio Radev insiste en que Bulgaria mantendrá su “rumbo europeo” sin vetos.
En el ámbito de la OTAN, como miembro del flanco suroriental, el giro podría influir en la dinámica de seguridad del Mar Negro y los Balcanes, aunque los compromisos centrales de la Alianza se consideran estables.
Efectos económicos y sociales
A corto plazo, la estabilidad política podría impulsar la confianza de los inversores y facilitar la absorción de fondos europeos, históricamente lastrada por la corrupción. Sin embargo, persisten desafíos estructurales: alto coste de la vida, emigración y déficits de infraestructuras.
Los mercados, Bruselas y Kiev seguirán con atención los próximos pasos. Las conversaciones de coalición en los próximos días determinarán si las reformas prometidas por Radev serán audaces o diluidas.
En definitiva, los búlgaros han otorgado un mandato claro a Progressive Bulgaria para acabar con la inestabilidad, combatir la corrupción y aplicar una política exterior más “pragmática”. Se trata del primer triunfo rotundo de un solo partido en décadas y podría marcar el fin de la era Borissov. El éxito dependerá de la capacidad de Radev para convertir ese respaldo abrumador en avances concretos sin comprometer las obligaciones europeas del país.



