Washington, 31 de marzo de 2026 – El Secretario de Guerra Pete Hegseth y el General Dan Caine, Presidente del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Aérea, encabezaron este martes una conferencia de prensa en el Pentágono en la que detallaron los avances de la Operación Epic Fury, la campaña militar estadounidense contra Irán iniciada el 28 de febrero de 2026. La presentación transmitió un mensaje de progreso significativo, aunque incompleto, y enfatizó que los próximos días serán “decisivos” para degradar las capacidades ofensivas del régimen iraní.
Hegseth y Caine destacaron que, en poco más de un mes de operaciones, las fuerzas estadounidenses han alcanzado más de 11.000 objetivos en territorio iraní. Los ataques se han centrado en cadenas de suministro de misiles y drones, astilleros navales, infraestructura de proyección de poder y sitios asociados a programas balísticos y nucleares. Por primera vez, se han intensificado misiones de bombardeo con bombarderos B-52 sobre suelo iraní, lo que evidencia una degradación sustancial de las defensas aéreas de Irán.
“La moral de las fuerzas iraníes está degradada, mientras que la de nuestras tropas se mantiene alta”, afirmó Hegseth, quien realizó una visita sorpresa al Medio Oriente el fin de semana anterior. El secretario reportó la destrucción masiva de misiles balísticos, gran parte de la marina iraní y capacidades logísticas clave. El Pentágono subrayó la “impredictibilidad” de la estrategia estadounidense y no descartó ninguna opción, aunque el enfoque principal sigue siendo aéreo y de precisión para evitar un conflicto terrestre prolongado similar a los de Irak o Afganistán.
Impacto en las capacidades iraníes
Según los funcionarios, la Operación Epic Fury ha logrado degradar de forma significativa la capacidad de Irán para proyectar poder. Se han realizado cientos de ataques dinámicos en las últimas horas, incluyendo strikes con municiones de precisión contra depósitos de municiones y otras instalaciones estratégicas en ciudades como Teherán e Isfahán. El general Caine y Hegseth coincidieron en que Irán tiene cada vez menos opciones militares viables, aunque advirtieron que la campaña aún no ha concluido.
Consecuencias humanitarias, regionales y globales
La campaña ha provocado un número significativo de bajas, tanto militares como civiles, y daños considerables a la infraestructura en varias ciudades iraníes. Irán ha respondido con ataques limitados contra bases estadounidenses y de aliados regionales, así como con bloqueos parciales en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 21% del petróleo mundial. Estas acciones han generado disrupciones en el suministro global de energía, con alzas en los precios del petróleo y presiones inflacionarias en economías dependientes.
A nivel regional, la situación afecta directamente a los aliados del Golfo y a Europa. Hegseth y la administración Trump han criticado a países como el Reino Unido por no contribuir de manera más activa, instándolos a “pelear por sí mismos”. Existe además el riesgo de una mayor involucración de proxies iraníes como Hezbolá y los hutíes, lo que podría escalar el conflicto.
Económicamente, los mercados energéticos muestran volatilidad, con posibles impactos en cadenas de suministro globales y presiones inflacionarias. En el frente interno estadounidense, la operación refuerza la narrativa de “paz a través de la fuerza” de la administración Trump, con objetivos claros y limitados: impedir que Irán desarrolle capacidad nuclear o de chantaje mediante misiles, sin buscar necesariamente un cambio de régimen mediante invasión terrestre masiva, aunque se mantiene flexibilidad estratégica.
Mensaje de progreso y cautela
La conferencia transmitió confianza en los logros alcanzados, pero también prudencia. Hegseth señaló que los próximos días serán críticos y que la intensidad de las operaciones aéreas podría acercar la campaña a un punto de inflexión. El objetivo central sigue siendo desmantelar las capacidades ofensivas de Irán —misiles, marina y apoyo al terrorismo— de manera focalizada y relativamente rápida.
En resumen, la Operación Epic Fury representa un uso agresivo de la superioridad aérea y tecnológica estadounidense para alcanzar objetivos de seguridad nacional. Si se cumplen los objetivos en las próximas semanas, podría debilitar significativamente al régimen iraní y reducir su amenaza regional a mediano plazo. Sin embargo, persisten riesgos de inestabilidad prolongada, costos económicos globales y el desafío de estabilizar el Golfo Pérsico una vez que cesen las hostilidades principales.
