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Santo Domingo, 26 de marzo de 2026 – En las elecciones municipales del 18 de febrero de 2024, el Distrito Nacional vivió una de las campañas más detalladas y técnicas de los últimos años. José Domingo Contreras Guerrero, candidato de la Alianza Rescate RD (PLD, FP y PRD), presentó un plan de gobierno municipal estructurado en cinco ejes prioritarios, con énfasis en drenaje pluvial, movilidad, seguridad, medioambiente y bienestar humano.
A pesar de su profundidad técnica y el respaldo ciudadano expresado en más de 270 mil firmas, Contreras fue derrotado de forma contundente por la alcaldesa incumbente Carolina Mejía, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien obtuvo alrededor del 61% de los votos (aproximadamente 201 mil) frente al 38% de Contreras (cerca de 124 mil), con casi todas las mesas escrutadas.
Contreras, biólogo y abogado de formación, con una larga trayectoria en el PLD —donde fue secretario general del Ayuntamiento del Distrito Nacional y director de programas especiales en la Presidencia—, se posicionó como un candidato “técnico y basado en datos”. Su plataforma, recogida en el documento “Manifiesto Ciudad” y la “Síntesis del Plan de Gobierno Municipal del Distrito Nacional 2024-2028”, surgió de encuestas y grupos focales con ciudadanos e instituciones. El diagnóstico central: una ciudad con aproximadamente el 90% de su superficie impermeable, vulnerable a inundaciones mortales, tráfico crónico, islas de calor y problemas de inseguridad.
El drenaje pluvial, eje bandera de la campaña
El corazón de la propuesta de Contreras fue el Plan de Drenaje Pluvial, diseñado para enfrentar las devastadoras inundaciones de 2022 y 2023, que dejaron 18 fallecidos y miles de hogares y vehículos afectados. Entre las medidas principales destacaban:
- La creación de un fideicomiso financiado con recursos del Impuesto al Patrimonio Inmobiliario (IPI) para ejecutar obras de gran envergadura.
- La construcción y culminación de túneles norte-sur (como los de Winston Churchill y Abraham Lincoln) conectados a los existentes, con descarga final al mar Caribe.
- La puesta en marcha de un Centro de Inteligencia Territorial para monitoreo en tiempo real del clima y la escorrentía.
- El objetivo de aumentar la superficie permeable al 25% mediante ordenamiento territorial, revisión de normas de subsuelo, imbornales y bordillos.
- Un plan permanente de limpieza con más camiones de succión, reciclaje de asfalto y correcto perfilado de calles.
- La iniciativa “Santo Domingo Sin Plástico”, que buscaba crear una industria local de reciclaje para recuperar el 35% de los residuos plásticos, acompañada de campañas educativas y un “bono de reciclaje” ciudadano (RD$1 por envase, con una partida inicial de RD$100 millones anuales).
- Mapas de riesgo, semáforos de alerta de inundaciones y mesas multisectoriales de coordinación.
Contreras complementó esta propuesta con la campaña “Mi firma por el drenaje”, que recolectó entre 270 mil y 308 mil firmas y presentó un proyecto de ley al Congreso para generar presión pública.
Las otras cuatro líneas de acción
En Tránsito y Movilidad, propuso una mesa permanente de coordinación con el INTRANT y los municipios aledaños, un centro de inteligencia de tráfico en tiempo real, promoción del transporte sostenible (bicicletas, aplicaciones MaaS y transporte colectivo), semáforos inteligentes, regulación de motoconchos y construcción de estacionamientos verticales y aceras peatonales.
En Seguridad Ciudadana, planteó intervenciones piloto en los 100 puntos más inseguros (iluminación, cámaras y recuperación de espacios públicos), duplicar la Policía Municipal con despliegue en zonas de alto flujo, descentralizarla en delegaciones locales con servicios de salud mental y puntos culturales, replicar el modelo de “caminata segura” de la Zona Colonial e integrar cámaras al 9-1-1, junto a una campaña de educación para la paz.
En Medioambiente, incluyó un plan municipal de gestión de residuos con recolección selectiva, la siembra de un millón de árboles, techos blancos y verdes, parques, sensores de calidad del aire, y metas concretas: reducir en 2°C la temperatura urbana en 10 años y disminuir en 35% los plásticos no reciclados.
Finalmente, en Bienestar Humano propuso programas de estilos de vida saludable, apoyo a adultos mayores, refugios para animales, monitoreo de ruido, iniciativas culturales y deportivas, fomento al emprendimiento juvenil (“Ruta Naranja”), revitalización de mercados, regulación del comercio callejero y voluntariado comunitario para fortalecer el capital social.
Impacto de la campaña: agenda pública vs. victoria electoral
La campaña de Contreras logró colocar los temas de drenaje, cambio climático y contaminación plástica en el centro del debate público. Sus propuestas, elaboradas con especialistas en urbanismo, fueron valoradas en algunos sectores por su rigor técnico y contraste con plataformas más generales. La recolección masiva de firmas demostró un apoyo ciudadano amplio más allá de las líneas partidarias.
Sin embargo, el resultado electoral fue claro: la ola de apoyo al presidente Luis Abinader y al PRM se impuso también en la capital. La Alianza Rescate RD no logró capitalizar el descontento con problemas crónicos como las inundaciones y el tráfico. Tras la derrota, Contreras mantuvo su voz crítica sobre la gestión del drenaje y, en octubre de 2024, renunció al PLD después de casi 40 años de militancia, incluyendo su paso por el Comité Político. Argumentó la falta de renovación interna, el debilitamiento del partido tras las alianzas y la dificultad para construir un frente opositor ganador.
Lecciones de una derrota técnica
A más de dos años de las elecciones, los problemas de inundaciones, movilidad y residuos persisten en el Distrito Nacional. La actual administración ha impulsado el plan “Drenaje 24-50”, centrado principalmente en reparaciones y mantenimiento, sin adoptar los elementos estructurales más ambiciosos de Contreras como los túneles de gran escala o el Centro de Inteligencia Territorial.
La experiencia de Domingo Contreras ilustra tanto las fortalezas como los límites de las propuestas tecnocráticas en un contexto político polarizado. Su plan representaba una visión de gobernanza urbana moderna, sostenible y participativa, basada en datos, evidencia científica y participación ciudadana. No obstante, la preferencia electoral por la continuidad prevaleció.
Sus ideas —especialmente el financiamiento del drenaje a través de un fideicomiso del IPI, los incentivos al reciclaje y los centros de inteligencia— permanecen como referencia para futuros debates. Las recurrentes inundaciones aseguran que estos temas sigan vigentes. Mientras tanto, la renuncia de Contreras al PLD abre interrogantes sobre posibles realineamientos en la oposición de cara a las elecciones de 2028.
En un país donde los desafíos urbanos de la capital afectan directamente la calidad de vida de cientos de miles de dominicanos, la campaña de 2024 dejó una hoja de ruta técnica que, aunque no se tradujo en victoria electoral, sigue sirviendo de benchmark para cualquier gestión que aspire a transformar realmente el Distrito Nacional.
