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18 de marzo de 2026 — Los precios del petróleo y del gas natural registraron este miércoles fuertes alzas en los mercados internacionales tras confirmarse ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra el campo de gas South Pars, el mayor del mundo, ubicado en el sur de Irán y compartido con Qatar.
Se trata de la primera ofensiva directa contra infraestructura de producción “upstream” iraní desde el inicio del actual conflicto.
Según reportes de medios estatales iraníes y agencias internacionales como Bloomberg y Argus Media, los impactos se centraron en el complejo de Asaluyeh, donde se procesa el gas ácido proveniente de varias fases del yacimiento offshore.
Las explosiones provocaron incendios en instalaciones de tratamiento de gas, tanques de almacenamiento y áreas petroquímicas, obligando a Irán a detener operaciones en varias refinerías.
Brent (referencia internacional): Subió más del 4 % en las primeras horas de negociación, superando los 108 dólares por barril en algunos momentos, aunque luego moderó parte de las ganancias.
WTI (crudo estadounidense): Avanzó alrededor de un 2-3 %, acercándose a los 98 dólares por barril.
Gas natural en Europa (Dutch TTF): El contrato de referencia se disparó más del 5 %, superando los 54 euros por MWh.
Gasolina en Estados Unidos: El precio promedio nacional ha aumentado 86 centavos en apenas 18 días, uno de los repuntes más acelerados de los últimos años.
Fuentes del mercado citadas por Trading Economics y Bloomberg atribuyen el movimiento a temores de una interrupción prolongada del suministro global.
Detalles del ataque y sus consecuencias en la cadena de suministro
El objetivo principal fueron las plantas de tratamiento de gas en Asaluyeh vinculadas a las fases 3, 4, 5 y 6 de South Pars. Los ataques, realizados con drones y municiones guiadas, generaron incendios que forzaron el cierre temporal de instalaciones clave. Irán reportó que personal fue evacuado y equipos de emergencia combaten las llamas.
Como medida preventiva, Qatar —socio en el yacimiento— cerró la planta de gas natural licuado (GNL) más grande del mundo, agravando la escasez en los mercados asiático y europeo.
Además, el Estrecho de Ormuz permanece prácticamente bloqueado desde el inicio de las hostilidades, dejando fuera de circulación cerca de 20 millones de barriles diarios de petróleo, lo que equivale a aproximadamente un quinto del suministro mundial.
Contexto de tensión y riesgo de escalada
Los inversores reaccionan con preocupación ante la posibilidad de una disrupción extendida. La Guardia Revolucionaria iraní ha amenazado con represalias contra instalaciones energéticas similares en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Aunque la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para mitigar el impacto, los nuevos ataques parecen haber neutralizado el efecto calmante esperado, manteniendo la volatilidad al alza.
Analistas advierten que una prolongación del conflicto en Oriente Medio podría llevar los precios del Brent por encima de los 110-120 dólares por barril en las próximas semanas, con consecuencias directas en la inflación global y los costos de transporte y calefacción.
Los mercados siguen atentos a los próximos movimientos diplomáticos y militares, en un escenario donde la estabilidad energética mundial depende de la evolución de la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos

