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La trágica ola de descarrilamientos ferroviarios que ha marcado el inicio de 2026 ha alcanzado su episodio más grave este viernes en el corazón de Milán, Italia, donde un tranvía de la Línea 9 se salió de las vías y se estrelló contra un edificio en plena hora pico.
El accidente ocurrió alrededor de las 16:00 horas locales (15:00 GMT) en Viale Vittorio Veneto, una de las avenidas más transitadas del centro de la ciudad, cuando el convoy —un modelo moderno de la empresa municipal ATM— descarriló al llegar al cruce con Via Lazzaretto.
Testigos y pasajeros relataron haber oído un fuerte ruido bajo el vehículo antes de que este perdiera el control, acelerara inesperadamente y terminara empotrado contra la fachada de un edificio, rompiendo un escaparate y derribando un semáforo.
El saldo provisional es de al menos dos fallecidos —un pasajero y un peatón— y alrededor de 40 heridos, varios de ellos en estado grave o crítico, según confirmaron autoridades locales, bomberos y el alcalde Giuseppe Sala.
Equipos de emergencia trabajaron intensamente en el lugar para rescatar a personas atrapadas y trasladar a las víctimas a hospitales cercanos.
La zona permanece acordonada mientras se investiga el suceso, con hipótesis que incluyen posible error humano (como una descompensación del conductor o fallo en el cambio de vías), aunque las pesquisas están en curso.
Este incidente en Milán se suma a una serie de descarrilamientos y accidentes ferroviarios registrados en las últimas semanas a nivel mundial, muchos de ellos sin víctimas mortales pero con interrupciones significativas en el servicio:
26 de febrero — North Platte, Nebraska (EE.UU.): Seis vagones de un tren de Union Pacific cargado de grano descarrilaron en Bailey Yard. No hubo heridos ni derrames peligrosos.
22 de febrero — Wellington, Kansas (EE.UU.): Un tren de carga de grano sufrió un descarrilamiento masivo con 28 vagones fuera de las vías.
16 de febrero — Goppenstein, Suiza: Una avalancha impactó un tren regional al salir de un túnel, dejando cinco heridos y obligando al rescate de 29 pasajeros en medio de una alerta alta por aludes.
11 y 20 de febrero — Suburbios de Chicago (EE.UU.): Dos incidentes separados involucraron trenes de carga de CSX; el del 20 en Harvey bloqueó cruces viales, mientras que el del 11 en Chicago Ridge (con un tren de más de 2.740 metros) suspendió servicios de Metra y CSX.
18-20 de enero — España: Una cadena de tragedias sacudió el sistema ferroviario, destacando la colisión a alta velocidad de dos trenes cerca de Adamuz (Córdoba) —con al menos 40-46 fallecidos y cientos de heridos—, seguida de un descarrilamiento de un tren de cercanías en Gelida por deslizamiento de tierra que costó la vida al conductor.
Aunque muchos descarrilamientos son incidentes menores en estaciones o yardas de maniobra, los expertos señalan causas recurrentes: defectos en las vías (rieles rotos, deformaciones o anchos irregulares), error humano (exceso de velocidad en curvas, infracciones de señales o cambios de vía erróneos), fallos mecánicos (en ruedas, rodamientos o frenos) y factores ambientales (avalanchas, deslizamientos, deslizamientos de tierra o “torceduras solares” por calor extremo que deforman los rieles).
Las autoridades italianas ya han abierto una investigación por posible homicidio involuntario y lesiones por negligencia, mientras que el suceso ha reavivado el debate global sobre la seguridad ferroviaria en un año que ya acumula múltiples alertas.


