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El partido de la Premier League entre el Everton y el Leeds United, disputado el 26 de enero de 2026, terminó con un empate a uno en el estadio Hill Dickinson, lo que reflejó un partido con dos tiempos muy diferentes que puso de manifiesto la resiliencia y las vulnerabilidades de ambos equipos.

El Leeds dominó la primera parte, adelantándose en el minuto 28 gracias a un gol de James Justin, quien remató al segundo palo tras una jugada por la banda derecha en la que participaron Jayden Bogle y Anton Stach, dejando al descubierto las fallas defensivas del Everton.
El exdelantero del Everton, Dominic Calvert-Lewin, casi duplicó la ventaja poco después con un disparo al poste desde corta distancia. El Everton tuvo dificultades para crear ocasiones, y su escasa respuesta provocó abucheos al descanso por parte de la afición local, frustrada por el rendimiento de su equipo y su persistente mala forma en casa: solo una victoria liguera en casa desde noviembre.
El Everton protagonizó una sólida remontada en la segunda mitad gracias a los ajustes tácticos del entrenador David Moyes, quien cambió a una defensa de tres, dio entrada a Jarrad Branthwaite (que regresaba de una cirugía de isquiotibiales) y a Kiernan Dewsbury-Hall al descanso, y posteriormente añadió impacto con los suplentes.
Idrissa Gueye, de vuelta tras su participación en la Copa Africana de Naciones, fue clave, estrellando un balón en el larguero antes de lanzar el centro clave para el empate de Thierno Barry en el minuto 76: un remate a bocajarro que Barry superó a Sebastiaan Bornauw. Barry, que ya ha marcado cuatro goles en sus últimos cinco partidos, volvió a ser decisivo, justificando la confianza de Moyes en él. El Everton presionó con fuerza en los últimos minutos, con ocasiones que incluyeron un balón en el larguero, pero no logró encontrar la victoria.
El impacto en las posiciones de la liga fue significativo, pero modesto, para ambos equipos. El Everton ascendió al décimo puesto con 33 puntos, superando ligeramente al Sunderland, pero el empate prolongó sus dificultades en casa y los dejó en un grupo de equipos de media tabla que compiten por puestos europeos, potencialmente en riesgo si su rendimiento en casa no mejora a pesar del regreso de jugadores clave.
Para el Leeds, el punto fue valioso, ya que los elevó a 26 puntos y amplió su ventaja sobre el West Ham United, 18.º clasificado, a seis puntos, dándoles un respiro en la lucha por el descenso tras una sólida racha reciente (una derrota en 10 partidos de liga).
El resultado fue un duro golpe para las esperanzas del Leeds de seguir escalando posiciones, pero una actuación meritoria a domicilio contra un equipo mejor ubicado.
En conclusión, el empate fue un fiel reflejo de un encuentro entretenido, que subrayó la capacidad del Everton para reaccionar bajo presión y la creciente organización defensiva del Leeds y su amenaza al contraataque.
El continuo surgimiento de Thierno Barry como una amenaza clave para el gol ofrece optimismo al Everton de cara a la segunda mitad de la temporada, mientras que el punto del Leeds refuerza sus posibilidades de permanencia a pesar de haber perdido una oportunidad más.
Ambos entrenadores probablemente lo verán como un paso positivo, ya que el Everton evita posibles disturbios en la afición y el Leeds mantiene el impulso en su lucha por evitar el descenso.

