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El sobrino de Santiago Hazím presuntamente facilitó contratos que beneficiaban a empresas vinculadas, creando una “estructura mafiosa” con mínima supervisión.
Santiago Hazím afirma haber denunciado un fraude relacionado en noviembre de 2024, pero las autoridades ahora cuestionan su papel en la facilitación de la red más amplia.
El caso fue reportado formalmente a la PGR en septiembre de 2025 por el actual director de SeNaSa, Edward Guzmán, y el superintendente de salud, Miguel Ceara Hatton, por orden del presidente Luis Abinader.
Los tres principales sospechosos permanecen bajo custodia en la prisión preventiva de la PGR en Ciudad Nueva, mientras que otros ocho están siendo interrogados.
Es posible que se produzcan arrestos adicionales a medida que se amplíe la investigación.
Las autoridades buscan incautar activos y recuperar fondos malversados, aunque los plazos exactos aún no están claros.
SeNaSa ha comenzado a auditar todos los contratos de la era de Santiago Hazím, con nuevos controles de adquisiciones y autorizaciones para evitar que se repitan.
El escándalo ha desestabilizado el régimen de salud subsidiado, que atiende a más de 8 millones de dominicanos de bajos ingresos y vulnerables.
Los retrasos en los pagos a los proveedores y la suspensión de los contratos corren el riesgo de interrumpir la atención primaria, los medicamentos y las autorizaciones, lo que agrava los problemas de acceso en un sistema ya de por sí sobrecargado tras la COVID-19.
Descrita como la peor crisis institucional de SeNaSa desde su fundación en 2001, compromete miles de millones de dólares en recursos públicos originalmente asignados a la cobertura sanitaria nacional.
Dado que SeNaSa asegura a más del 80% de la población, las revelaciones han profundizado el escepticismo hacia las instituciones de salud pública.
Las reacciones en redes sociales resaltan la indignación pública, contrastando con la disminución de las sentencias por delitos menores y alimentando la percepción de impunidad de las élites.
El caso domina los titulares y las discusiones en X (anteriormente Twitter), vinculándolo con otros escándalos como el caso “Jet Set” debido a la participación de equipos legales, lo que amplifica los llamados a la rendición de cuentas.
Al ser una de las nueve investigaciones importantes sobre corrupción bajo el Presidente Abinader (elegido en 2020), socava su plataforma anticorrupción.
Los críticos argumentan que expone fallas sistémicas en los nombramientos y la supervisión, lo que podría perjudicar a su Partido Revolucionario Moderno (PRM) de cara a las futuras elecciones.
La rápida destitución de Santiago Hazím por parte de Abinader y su impulso para una investigación indican una estrategia de control de daños, pero la oposición lo presenta como justicia selectiva y presiona para que se amplíen las investigaciones sobre figuras aliadas.

