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Los mítines políticos celebrados por Leonel Fernández, de Fuerza del Pueblo (FP), y Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), del 17 al 24 de agosto de 2025 en la República Dominicana, se produjeron en el contexto de una grave crisis energética, marcada por apagones prolongados que desencadenó protestas generalizadas.

Fernández aprovechó la crisis energética para consolidar la posición de FP como fuerza líder de la oposición. Sus encuentros, incluyendo actividades relacionadas con las elecciones internas del partido y la creación de movimientos de apoyo ciudadano, contaron con una participación significativa, con más de 75,000 líderes del partido auditados votando en el Congreso Elector “Dr. Manolo Tavárez Justo” el 3 de agosto de 2025.

Fernández describió esto como una demostración abrumadora de la creciente influencia del FP, proyectando su invencibilidad para las elecciones de 2028.
Danilo Medina aprovechó sus encuentros para criticar la gestión de la crisis energética por parte del gobierno actual, enfatizando que proyectos como Punta Catalina, completados durante su presidencia, habían mitigado los apagones.
Sus declaraciones públicas, como se puede ver en publicaciones en X, buscaban restaurar la credibilidad del PLD destacando logros pasados y posicionando al partido como una alternativa viable al gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Ambos líderes aprovecharon la frustración pública por los apagones para impulsar su apoyo. Las manifestaciones amplificaron las narrativas de sus partidos, El FP se centró en el crecimiento organizacional y el PLD en la mala gestión gubernamental. Esto aumentó su visibilidad en medio de una crisis que agudizó el descontento público con el gobierno de turno.
Las manifestaciones sirvieron como plataforma para abordar directamente la crisis energética. El FP de Fernández presentó la crisis como evidencia del fracaso del gobierno, alineándose con las protestas públicas para posicionarse como la “voz del pueblo”.
Medina, por su parte, utilizó la crisis para destacar las contribuciones pasadas del PLD a la estabilidad energética, culpando implícitamente al PRM por descuidar infraestructuras como Punta Catalina.
Al alinear su mensaje con las protestas, ambos líderes reforzaron la dimensión política de la crisis energética, convirtiendo el descontento público en un punto de encuentro para sus respectivas bases.
Las manifestaciones formaron parte de un esfuerzo más amplio para reorganizar y expandir la base del FP, y Fernández anunció la creación de movimientos ciudadanos para apoyar su candidatura presidencial de 2028.
Estos movimientos, coordinados por figuras como Manolo Pichardo y Elena Mejía, buscaban integrar a desertores de otros partidos, incluido el PRM, lo que indica la creciente influencia del FP.
Los mítines de Medina se centraron en reavivar la lealtad al partido y contrarrestar la narrativa de decadencia tras la ruptura con Fernández en 2019. Sus apariciones públicas buscaban revitalizar a la militancia del PLD y reafirmar su liderazgo, especialmente en respuesta a la crisis energética.
Los mítines profundizaron la división entre la oposición (FP y PLD) y el partido gobernante, el PRM. Tanto Fernández como Medina aprovecharon la crisis energética para criticar al gobierno del presidente Luis Abinader, acusándolo de incompetencia y descuido en infraestructura crítica. Esto intensificó las tensiones políticas, ya que la oposición intentó capitalizar el descontento público para debilitar el control del PRM.
La crisis energética se convirtió en un punto focal de la competencia política, con el FP y el PLD compitiendo por superarse mutuamente como la principal fuerza de oposición, fragmentando aún más el voto opositor
Las protestas por los apagones propiciaron la difusión de los mensajes de las manifestaciones. La afirmación de Fernández de que FP sería “invencible” en 2028 resonó en un público frustrado por los continuos cortes de energía, mientras que la defensa de Medina de las políticas energéticas de su administración atrajo a los leales al PLD.
Al vincular sus manifestaciones con la crisis energética, FP y el PLD podrían haber alimentado inadvertidamente nuevas protestas. La frustración ciudadana, ya evidente en las manifestaciones a nivel nacional, se vio amplificada por la retórica de la oposición, lo que podría aumentar la presión sobre el gobierno, pero también podría generar malestar social si no se atendían las demandas de soluciones energéticas.
Los encuentros y las elecciones internas reforzaron el control de Fernández sobre FP, y la alta participación electoral indicó una sólida disciplina y entusiasmo en el partido.
Los encuentros de Medina buscaban unificar a un partido que aún se recuperaba de la ruptura de 2019 con Fernández. Su enfoque en logros pasados, como Punta Catalina, fue un intento de reconstruir la confianza entre los simpatizantes del PLD, pero la menor influencia del partido en comparación con FP planteó desafíos.
Tanto Fernández como Medina aprovecharon los mítines para posicionar a sus partidos de cara a las elecciones de 2028, aprovechando la crisis energética para visibilizar los fracasos del gobierno.
El enfoque del FP en la movilización popular y los movimientos ciudadanos sugiere una estrategia a largo plazo para construir una coalición amplia, mientras que el énfasis del PLD en los éxitos pasados busca restaurar su reputación como partido gobernante.
El FP de Fernández parece haber ganado más fuerza gracias a su impulso organizativo y su capacidad para atraer a desertores, lo que lo posiciona como un contendiente más fuerte contra el PRM a corto plazo.
La crisis energética y las protestas resultantes brindaron una oportunidad crucial para que ambos líderes reconectaran con la ciudadanía. Sin embargo, su capacidad para traducir esto en éxito electoral depende de ofrecer soluciones concretas, no solo críticas, ya que la frustración pública podría volverse en su contra, dada su propia experiencia con los desafíos energéticos.
El éxito de los encuentros en la movilización de simpatizantes debe sopesarse con el riesgo de que parezca que se aprovechan de una crisis nacional.
Para mantener el impulso, FP y PLD deben ir más allá de la retórica y proponer soluciones energéticas viables. La visión de Fernández de una “República Dominicana democrática, justa y unida” y la defensa de Medina de las inversiones pasadas en infraestructura deben estar respaldadas por planes detallados para abordar los apagones, o corren el riesgo de perder credibilidad.
Los encuentros celebrados por Leonel Fernández y Danilo Medina del 17 al 24 de agosto de 2025 fueron fundamentales para amplificar la oposición de sus partidos al PRM en medio de la crisis energética de la República Dominicana.
Fortalecieron la base organizativa de FP y brindaron al PLD una plataforma para recuperar su relevancia, pero su impacto a largo plazo depende de atender las demandas públicas de soluciones tangibles.
La crisis energética ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del actual gobierno, pero también presiona a Fernández y Medina para que demuestren que pueden cumplir con lo proclamado.
Este período marcó un momento crucial en el panorama político dominicano, con el FP emergiendo como una fuerza opositora más fuerte, aunque ambos partidos deben sortear el escepticismo público y los desafíos internos para asegurar el éxito electoral en el futuro

