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El presidente dominicano Luis Abinader respondió a las críticas del expresidente Danilo Medina sobre el estado de la Jornada Escolar Extendida y la escasez de construcción de aulas en las escuelas dominicanas.
Medina había alegado que la administración de Abinader era responsable de una interrupción “criminal” en la construcción de 11,000 aulas iniciada durante su mandato y de un retroceso en el modelo de jornada escolar extendida.
Abinader refutó estas afirmaciones durante su conferencia de prensa semanal, “LA Semanal con la Prensa”, afirmando que la administración de Medina dejó deficiencias significativas en el sector educativo, las cuales su gobierno ha estado abordando.
La respuesta de Abinader fue un desafío directo a la narrativa de Medina, buscando cambiar la percepción pública al destacar problemas heredados en lugar de los fracasos actuales.
Al calificar las afirmaciones de Medina de erróneas y detallar deficiencias específicas —como 718 escuelas inconclusas, 84 de las cuales carecían de terrenos asegurados y cálculos estructurales adecuados—, Abinader buscó socavar la credibilidad de la crítica de Medina.
Esta refutación pública refuerza la imagen de Abinader como un líder que aborda los problemas sistémicos dejados por administraciones anteriores, en particular el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al que Medina representaba.
Abinader enfatizó los esfuerzos de su administración para expandir los programas educativos, señalando que el Instituto Nacional de Educación Física (Inefi) ahora llega a 1.5 millones de estudiantes y ha capacitado a más de 60,000 entrenadores.
Destacó el impacto positivo de los programas deportivos escolares en la reducción de la deserción escolar y el fomento de valores como la disciplina y el trabajo en equipo.
Este mensaje subraya el compromiso de su gobierno con la mejora de la calidad y el acceso a la educación, contrarrestando las afirmaciones de Medina sobre el retroceso.
La administración de Abinader señaló las ineficiencias del Programa Nacional de Construcción de Escuelas (PNEE) de Medina, que involucraba a cuatro entidades y fue criticado por gastos desmedidos y planificación deficiente. Al presentar el mandato de Medina como uno de desorganización y despilfarro, la respuesta de Abinader busca desviar las críticas y posicionar a su gobierno como una fuerza correctiva.
El intercambio exacerba las tensiones entre el Partido Revolucionario Moderno (PRM) de Abinader y el PLD de Medina, reforzando la rivalidad existente.
Las críticas de Medina y la dura respuesta de Abinader podrían profundizar las divisiones partidistas, especialmente ahora que el PLD busca reorganizarse tras su pobre desempeño en las elecciones de 2024. Esto podría influir en el discurso público y la dinámica electoral futura, convirtiendo la educación en un tema polémico.
La respuesta de Abinader llama la atención sobre el estado de la infraestructura educativa, lo que podría aumentar el escrutinio público y mediático de las políticas pasadas y presentes. Si bien las afirmaciones de progreso de Abinader, como la transferencia de 800 aulas, buscan tranquilizar a la ciudadanía, el reconocimiento de los desafíos actuales (por ejemplo, las escuelas incompletas) podría generar nuevas críticas si no se obtienen resultados tangibles con prontitud.
La disputa pública presiona al gobierno de Abinader para que demuestre avances concretos en la solución de la escasez de aulas y el mantenimiento del programa de jornada escolar extendida. Si no se resuelven estos problemas, las críticas de Medina podrían validar las críticas de Medina y minar los altos índices de aprobación de Abinader, que se han visto reforzados por su historial en materia de anticorrupción y gestión económica
La respuesta de Abinader desplaza eficazmente la narrativa de las deficiencias de su administración hacia los desafíos heredados del mandato de Medina.
Al citar fallas específicas, como la falta de cálculos estructurales y la falta de terrenos asignados para escuelas, posiciona a su gobierno como uno que está corrigiendo la mala gestión pasada a la vez que logra avances graduales.
El debate subraya el papel de la educación como un tema político clave en la República Dominicana. El énfasis de Abinader en los programas deportivos y la reducción de la deserción escolar sugiere una visión más amplia para la reforma educativa, pero la escasez de aulas sigue siendo un desafío crítico. Su administración debe priorizar el desarrollo de infraestructura para mantener la credibilidad.
Para contrarrestar las afirmaciones de Medina y mantener la confianza pública, el gobierno de Abinader debe proporcionar actualizaciones transparentes sobre la construcción de aulas y el programa de jornada escolar extendida.
El interés público en la educación, amplificado por esta disputa, requiere resultados medibles para evitar percepciones de estancamiento o fracaso.
La controversia pone de relieve problemas sistémicos en el sistema educativo dominicano, incluyendo ineficiencias en la planificación y la ejecución. La capacidad de Abinader para abordar estos desafíos moldeará su legado, especialmente mientras se adentra en su segundo mandato con promesas de reformas irreversibles. De no cumplirse, podría envalentonar las narrativas de la oposición, mientras que el éxito podría consolidar aún más su popularidad.
La respuesta de Abinader a las críticas de Medina es una medida calculada para desviar la culpa y destacar los esfuerzos de su administración por corregir los fracasos pasados. Sin embargo, también subraya el desafío constante de abordar la escasez de aulas y sostener las reformas educativas, lo que requerirá un esfuerzo sostenido y transparencia para mantener el apoyo públic

