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El Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) de la República Dominicana ha sido objeto de un intenso debate en los últimos meses, con opiniones encontradas sobre su situación financiera, gestión y su rol como pilar del sistema de salud dominicano.

Bajo la dirección de Santiago Hazim desde 2020, SeNaSa ha experimentado un crecimiento notable, alcanzando más de 7.6 millones de afiliados, lo que representa el 73% de la población dominicana.
Esto incluye 5.7 millones en el régimen subsidiado, que beneficia a desempleados, discapacitados y personas en condiciones de vulnerabilidad, y 1.8 millones en el régimen contributivo.
Este aumento, impulsado por la política de afiliación masiva de 2 millones de personas durante el gobierno de Luis Abinader, ha consolidado a SeNaSa como la “columna vertebral” del sistema de salud, según Hazim.
En 2024, SeNaSa destinó RD$60,274 millones a servicios de salud, un incremento del 248% respecto a los RD$24,279 millones de 2019. Esto incluyó RD$15,008 millones para atenciones de alto costo, RD$14,127 millones para procedimientos quirúrgicos y RD$12,230 millones para estudios diagnósticos, reflejando un enfoque en mejorar el acceso a servicios especializados.
SeNaSa reporta un índice de satisfacción del 94.2%, respaldado por auditorías que confirman altos estándares de calidad, transparencia y cumplimiento normativo (ISO 9001, ISO 37001). Esto refuerza su reputación como una institución pública confiable.
SeNaSa es la única administradora de riesgos de salud (ARS) pública que gestiona el régimen subsidiado, garantizando acceso gratuito a servicios de salud para los sectores más pobres.
Esto ha sido destacado por centrales sindicales como una conquista clave para los trabajadores dominicanos, especialmente para grupos vulnerables como trabajadores independientes, domésticos y jubilados.
La expansión de SeNaSa ha impulsado el desarrollo de la infraestructura médica, la práctica médica y la inversión en tecnología, contribuyendo al fortalecimiento del ecosistema de salud dominicano. Sin embargo, la falta de ajustes en las tarifas per cápita y los retrasos en pagos a prestadores han generado tensiones con clínicas privadas y médicos.
La oposición, liderada por Fuerza del Pueblo (FP) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha denunciado una crisis financiera en SeNaSa, con un déficit operativo estimado entre RD$3,372 y RD$5,000 millones en 2024.
Según la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril), el aumento masivo de afiliados al régimen subsidiado generó un faltante de RD$2,381.5 millones en 2024, parcialmente cubierto por fondos del régimen contributivo.
La Fuerza del Pueblo y el Colegio Médico Dominicano (CMD) han señalado retrasos significativos en los pagos a clínicas, hospitales, farmacias y médicos, con un aumento de la morosidad de 0.97% en 2021 a 44% en 2024. Esto ha generado críticas sobre la sostenibilidad financiera de SeNaSa
Luis Abinader y Santiago Hazim han negado una crisis financiera, argumentando que SeNaSa requiere un aporte estatal adicional (RD$68 por afiliado) para mantener su operatividad, pero no enfrenta un desequilibrio estructural.
Abinader ha enfatizado que SeNaSa es una misión social, no un negocio, y ha garantizado la continuidad de la cobertura para los 2.4 millones de nuevos afiliados.
Hazim ha defendido la gestión de SeNaSa, destacando su transformación desde 2020 con un enfoque en inclusión, calidad y transparencia. Afirma que la institución cubre desde tratamientos menores hasta enfermedades graves, como el cáncer, y que no ha dejado de pagar servicios.
También ha refutado las acusaciones de crisis financiera, respaldándose en auditorías que muestran cumplimiento normativo y alta satisfacción ciudadana.
Ha acusado a la oposición de politizar el debate, sugiriendo que las críticas buscan desacreditar los logros del gobierno de Abinader.
Luis Abinader (Presidente de la República):Abinader ha sido un firme defensor de SeNaSa, destacando la afiliación de 2.4 millones de personas como un logro clave de su gobierno. Ha rechazado las acusaciones de crisis financiera, asegurando que los servicios se mantendrán sin importar las preferencias políticas de los afiliados. También ha prometido inyecciones de capital para garantizar la operatividad de SeNaSa.
En respuesta a críticas de Leonel Fernández sobre el supuesto uso clientelista de SeNaSa, Abinader ha enfatizado que la institución opera con transparencia y que su objetivo es el bienestar social, no el lucro
Leonel Fernández ha atribuido el déficit de SeNaSa al uso “clientelista” del régimen subsidiado, alegando que el gobierno de Abinader afilió a más de 2 millones de personas sin cumplir los requisitos legales, con fines electorales. Ha exigido una auditoría para esclarecer la gestión financiera de la institución.
Sus críticas han sido cuestionadas por sectores que recuerdan los problemas financieros de SeNaSa durante su mandato (2004-2012), cuando Sisalril reportó un déficit de RD$2,509 millones en 2012.
Danilo Medina ha instado al gobierno a prestar atención a las denuncias sobre SeNaSa, respaldando las críticas de la oposición sobre su situación financiera. Aunque no ha liderado las acusaciones, su partido ha señalado que el déficit de SeNaSa refleja un manejo populista que amenaza la sostenibilidad del sistema de salud.
Similar a Fernández, las críticas de Medina enfrentan cuestionamientos debido a los problemas financieros de SeNaSa durante su presidencia (2012-2020).
El partido, liderado por Fernández, ha sido el principal crítico de SeNaSa, solicitando la interpelación de Santiago Hazim ante el Congreso para que rinda cuentas sobre la situación financiera. Denuncian una morosidad alarmante y un déficit operativo que compromete la sostenibilidad del sistema sanitario.
Acusan al gobierno de usar SeNaSa como una herramienta política, incorporando afiliados sin respaldo financiero para ganar votos en las elecciones de 2024.
Sisalril, en 2012, bajo la dirección de Fernando Caamaño (actual miembro de Fuerza del Pueblo) reportó que SeNaSa estaba “prácticamente quebrada” con pérdidas de RD$1,039 millones y deudas de RD$2,509 millones. En 2024, Sisalril confirmó un déficit de RD$2,381.5 millones, atribuido al aumento de afiliados subsidiados.
Colegio Médico Dominicano, bajo el liderazgo de Waldo Ariel Suero, el CMD ha denunciado retrasos en los pagos de SeNaSa a médicos y clínicas privadas, atribuyéndolos a procesos de auditoría lentos. Esto ha generado tensiones con la institución.
La Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados, liderada por Rafael Mena, ha señalado retrasos de más de tres meses en los pagos y tarifas congeladas desde hace dos décadas, lo que afecta la sostenibilidad de los prestadores privados.
SeNaSa ha logrado una expansión histórica en cobertura, beneficiando al 73% de la población dominicana, especialmente a los más vulnerables.
La gestión de Santiago Hazim y el respaldo de Luis Abinader han fortalecido su rol como pilar del sistema de salud, con altos índices de satisfacción y transparencia. La inversión en servicios de alto costo y procedimientos especializados ha mejorado el acceso a la salud, consolidando a SeNaSa como una herramienta de inclusión social.
A pesar de los logros, el aumento masivo de afiliados ha generado tensiones financieras, con un déficit significativo y retrasos en los pagos a prestadores.
Estas dificultades reflejan un modelo de financiamiento que no ha acompañado el crecimiento en cobertura, lo que pone en riesgo la sostenibilidad a largo plazo. Las críticas de la oposición y los gremios de salud subrayan la necesidad de ajustes estructurales, como el aumento de la tarifa per cápita o una mayor asignación presupuestaria.
El debate sobre SeNaSa está profundamente politizado. Mientras el gobierno de Abinader defiende su gestión como una “revolución silenciosa” en salud pública, la oposición (FP y PLD) utiliza las dificultades financieras para cuestionar la legitimidad de las políticas de afiliación masiva.
Las acusaciones de clientelismo de Fernández y las demandas de auditoría reflejan una estrategia para desacreditar al gobierno, aunque las críticas son matizadas por los problemas financieros de SeNaSa durante los gobiernos de Fernández y Medina.
El caso de SeNaSa revela problemas estructurales en el sistema de salud dominicano, tanto en el sector público como privado. La falta de indexación de tarifas, la morosidad en pagos y la dependencia de aportes estatales adicionales sugieren que el modelo actual no es sostenible sin un rediseño.
La oposición y los gremios coinciden en la necesidad de una auditoría independiente para garantizar transparencia, mientras que el gobierno debe abordar los retrasos en pagos y fortalecer la financiación para mantener los avances logrados.
SeNaSa es ampliamente reconocida como una conquista social que garantiza el derecho a la salud de los más pobres. Las centrales sindicales y sectores de la sociedad civil han instado a preservarla, rechazando cualquier intento de debilitarla. Su rol como la única ARS pública y su impacto en la equidad social la convierten en una institución clave que debe ser fortalecida, no desmantelada.
Realizar una auditoría internacional para esclarecer la situación financiera de SeNaSa y garantizar transparencia, como sugirió Leonel Fernández. Esto podría despolitizar el debate y generar confianza en la gestión de la institución.
El gobierno debe explorar un aumento en la tarifa per cápita y una asignación presupuestaria más robusta para sostener la cobertura ampliada sin comprometer los pagos a prestadores.
SeNaSa debe abordar los retrasos en pagos a clínicas y médicos mediante procesos de auditoría más eficientes y ajustes en las tarifas, que no han sido actualizadas en dos décadas.
Todas las partes deben priorizar la sostenibilidad del sistema de salud sobre los intereses electorales, enfocándose en soluciones estructurales que beneficien a la población.
SeNaSa es un pilar fundamental del sistema de salud dominicano, pero enfrenta desafíos financieros que requieren soluciones urgentes. La gestión de Hazim y Abinader ha logrado avances significativos en cobertura y calidad, pero las críticas de la oposición y los gremios señalan la necesidad de reformas para garantizar la sostenibilidad. El debate, aunque politizado, pone en evidencia la importancia de SeNaSa como una herramienta de justicia social que debe ser protegida y fortalecida.

