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Los estudios sobre las debilidades y fortalezas de las edificaciones en la República Dominicana ante terremotos han llegado a las siguientes conclusiones clave:
Debilidades: Construcciones Informales y Vulnerables: Una gran cantidad de edificaciones, especialmente en sectores populares, son construidas de manera informal, sin cumplir con códigos sísmicos ni permisos adecuados. Estas construcciones, comunes en áreas como los márgenes del río Ozama o barrios marginados, presentan alta vulnerabilidad debido a la falta de diseño sismorresistente, materiales de baja calidad y problemas estructurales como columnas cortas o pisos débiles.
Barrios como San Diego, Domingo Savio, La Zurza, y la Ciudad Colonial en el Distrito Nacional tienen un índice de agravamiento “muy alto” por fragilidad social, hacinamiento y falta de resiliencia, lo que aumenta el impacto de los sismos.
Edificaciones Antiguas y Pre-Códigos Sísmicos: Muchas estructuras, tanto privadas como públicas (incluyendo escuelas), fueron construidas antes de la implementación del código sísmico de 1979 o sin actualizaciones posteriores (2002, 2011). Estas edificaciones no están preparadas para resistir sismos de magnitud significativa.
Problemas específicos incluyen falta de confinamiento en columnas, ausencia de disipadores sísmicos y construcciones en suelos inadecuados, como arenas saturadas con riesgo de licuefacción.
Suelos Geológicamente Inestables: Áreas como el Valle del Cibao (Santiago) y el Gran Santo Domingo tienen suelos aluviales o arcillosos que amplifican las ondas sísmicas, aumentando el riesgo de daño estructural.
La falta de estudios geotécnicos detallados en muchas construcciones, especialmente en torres multipisos, agrava la vulnerabilidad.
Falta de Preparación y Conciencia: La población subestima el riesgo sísmico, y los simulacros nacionales no han logrado generar una respuesta adecuada ante sismos.
Las autoridades carecen de equipos y preparación para una respuesta rápida ante un sismo de gran escala.
Fortalezas: Avances en Normativas Sísmicas: Desde 1979, la República Dominicana cuenta con códigos sísmicos, actualizados en 2002 y 2011 (Reglamento para el Análisis Sísmico de Estructuras). Estas normativas, aunque requieren modernización, han permitido construir edificaciones formales más resilientes.
Profesionales dominicanos complementan el Reglamento R-24 con estándares internacionales más estrictos (EE.UU., Chile, México), mejorando la calidad de algunas construcciones.
Técnicas de Rehabilitación Sísmica:
Es posible reforzar edificaciones antiguas mediante técnicas como la adición de muros de corte, contrafuertes, marcos de acero o amortiguadores sísmicos. Estas soluciones han mostrado eficacia para aumentar la resistencia estructural.
Proyectos como el reforzamiento de escuelas, eliminando columnas cortas, están en marcha para reducir vulnerabilidades.
Sistemas de Monitoreo y Alerta:
El Centro Nacional de Sismología (CNS-UASD) opera 68 estaciones sísmicas con tecnología avanzada, capaces de detectar sismos con más del 95% de precisión en segundos. Esto facilita alertas rápidas, aunque el tiempo de reacción es limitado por la cercanía de las fallas.
El sistema de alerta temprana gestionado por el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) mejora la respuesta ante eventos sísmicos.
Estudios y Microzonificación:
Estudios como el de microzonificación sísmica del Gran Santo Domingo, apoyado por la Unión Europea y organismos internacionales, han identificado zonas de mayor riesgo y permitido evaluar la vulnerabilidad de edificaciones estratégicas (como 23 edificios gubernamentales). Estos datos son clave para la planificación urbana y la reducción de riesgos.
Investigaciones probabilísticas, como las del MEPyD (2013), han analizado 6,925 escenarios sísmicos, estimando pérdidas económicas y humanas para priorizar medidas de mitigación.
Recomendaciones Generales:
Actualización de Códigos Sísmicos: Modernizar el Reglamento R-24 para alinearlo con estándares internacionales.
Fortalecimiento de Infraestructuras Críticas: Priorizar hospitales, escuelas y edificios gubernamentales para garantizar su operatividad post-sismo.
Ordenamiento Territorial: Restringir construcciones en zonas de alto riesgo y reubicar viviendas vulnerables.
Educación y Simulacros: Mejorar la preparación ciudadana mediante simulacros realistas y campañas de concienciación.
Regulación de Construcciones Informales: Reforzar la supervisión del Ministerio de Obras Públicas y el CODIA para reducir edificaciones vulnerables.
En resumen, aunque la República Dominicana ha avanzado en normativas, monitoreo y técnicas de refuerzo, la alta prevalencia de construcciones informales, suelos inestables y falta de preparación ciudadana representan desafíos críticos ante el riesgo sísmico constante del país.

