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Brasil decide hoy en un reñido balotaje: Lula y Flávio Bolsonaro se enfrentan por la presidencia
Este domingo 25 de octubre de 2026 comenzó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. Las urnas abrieron a las 8:00 a.m. y cerrarán a las 5:00 p.m. (hora de Brasília), con el mismo horario unificado a nivel nacional y ajustes de reloj local en los estados del oeste del país. Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar, a los que se suman cerca de 919.000 electores en el exterior.

El duelo enfrenta al presidente en ejercicio Luiz Inácio Lula da Silva (PT), que busca un cuarto mandato no consecutivo, y al senador Flávio Bolsonaro (PL), hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio se impuso con el 47,03 % de los votos válidos frente al 45,16 % de Lula, una diferencia de aproximadamente 1,9 puntos y unos 2,2 millones de sufragios. Ninguno alcanzó la mayoría absoluta, por lo que se forzó el balotaje.
Las encuestas más recientes muestran un empate técnico o una leve ventaja de Flávio, generalmente dentro del margen de error de 1 a 2 puntos. Los promedios se ubican en torno al 50-51 % para el candidato del PL y 49-50 % para Lula en votos válidos. Los mercados de predicción, en cambio, han favorecido de forma más clara a Flávio.
El voto es obligatorio para la mayoría de los ciudadanos alfabetizados de entre 18 y 70 años. Al inicio de la jornada no se reportaron incidentes de relevancia. Ambos candidatos tenían previsto votar temprano. La polarización sigue siendo extrema, con altos niveles de rechazo hacia las dos figuras y un potencial significativo de abstención (en la primera vuelta rondó el 21 %, unos 33,5 millones de electores). En algunos estados y en el Distrito Federal también se eligen gobernadores en segunda vuelta.
Qué está en juego
Brasil es la mayor economía y el país más poblado de América Latina. El resultado tendrá consecuencias profundas a nivel interno, regional y global.
En el plano doméstico, una victoria de Flávio Bolsonaro representaría un giro marcado hacia la derecha. Entre las expectativas se incluyen presiones por una amnistía relacionada con los hechos de 2022-2023 que mantienen preso a Jair Bolsonaro, reformas judiciales orientadas a limitar al Supremo Tribunal Federal, políticas de seguridad más duras y un enfoque económico más favorable a los mercados. La reelección de Lula mantendría el énfasis en políticas sociales y ambientales de centroizquierda, aunque enfrentaría un Congreso más conservador, reforzado por el PL en la primera vuelta.
Ambos candidatos operan bajo fuertes restricciones fiscales: la deuda pública supera el 80 % del PIB, las tasas de interés permanecen elevadas y el crecimiento es moderado. La credibilidad fiscal será un desafío central independientemente del ganador. Los mercados han mostrado preferencia por Flávio tras la primera vuelta; un triunfo sorpresivo de Lula podría generar mayor volatilidad.
En política exterior, un gobierno de Flávio aceleraría el alineamiento con Estados Unidos bajo la administración Trump, con mayor cooperación en seguridad y eventuales beneficios arancelarios. Lula ha apostado por la autonomía estratégica, el fortalecimiento del Sur Global, los BRICS y una relación más estrecha con China, además de un rol activo en la diplomacia climática. El comercio con China es estructuralmente dominante y no se interrumpiría de forma abrupta en ninguno de los dos escenarios, pero el tono y las prioridades secundarias (Mercosur, medio ambiente, relación con Washington) cambiarían de manera significativa.
Para la República Dominicana y el Caribe, los efectos bilaterales directos son limitados. Lo que importa es el reequilibrio regional: el posicionamiento de Brasil entre Estados Unidos y China, su liderazgo (o su eventual retiro) en la agenda climática y amazónica, y el corrimiento del centro de gravedad político en América Latina. Un Brasil más alineado con Washington y menos proactivo en la integración sur-sur modificaría el entorno en el que se mueven los países del Caribe.
Conclusiones
El inicio de la votación cristaliza una elección de alto riesgo después de una primera vuelta que ya sorprendió a muchos analistas. Flávio Bolsonaro llega con ventaja en la primera ronda y con el peso histórico de que ningún candidato brasileño ha ganado un balotaje tras haber terminado segundo. Sin embargo, las últimas mediciones muestran un escenario extremadamente cerrado. La movilización del electorado indeciso y de quienes se abstuvieron el 4 de octubre será decisiva.
El resultado definirá la capacidad de gobernabilidad, la trayectoria fiscal, el tono institucional, las políticas de seguridad y ambientales, y el lugar de Brasil entre Estados Unidos y el eje China-Sur Global durante los próximos cuatro años. También influirá en el equilibrio político de toda América Latina.
Los primeros resultados oficiales comenzarán a conocerse después de las 5:00 p.m. de Brasília. Dependiendo del margen, la definición podría llegar en la noche del domingo o en la madrugada del lunes. Los mercados y los actores regionales reaccionarán con rapidez
