Hallazgo histórico: desentierran un baño ritual de 2.000 años de antigüedad de la época de Jesús en Israel

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Arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) han completado con éxito la excavación y el traslado de una bañera ritual judía (miqué) intacta de 2.500 toneladas en la región de Kiryat Gat, al sur del país. El descubrimiento ofrece una ventana sin precedentes a la vida cotidiana y religiosa del período del Segundo Templo, coincidiendo cronológicamente con la época de Jesús.

El hallazgo destaca no solo por su antigüedad y excepcional estado de conservación, sino por las profundas implicaciones históricas y el colosal esfuerzo de ingeniería que supuso su rescate.

Descubrimiento de un asentamiento perdido

Hasta la fecha, no existían registros históricos que documentaran la presencia de una comunidad judía en esta región fronteriza entre las tierras bajas de Judea y el norte del Néguev durante el siglo I d.C. La presencia de la miquéconfirma la existencia de un asentamiento rural previamente desconocido.

Junto a la estructura de piedra, los investigadores desenterraron vasijas de medición hechas de piedra, un detalle clave para los expertos. Según la ley religiosa judía de la época, la piedra era el único material inmune a la impureza ritual, lo que demuestra que los habitantes de esta aldea seguían de forma estricta las normas de purificación de la época.

Una retirada forzada por la rebelión

Las evidencias arqueológicas encontradas en el sitio sugieren que el asentamiento agrícola fue abandonado de forma abrupta durante la revuelta de Bar Kojba (132-136 d.C.), el último gran levantamiento de los judíos contra el Imperio Romano. Este hallazgo permite a los historiadores mapear con mayor precisión el impacto geográfico del conflicto y el desplazamiento de las poblaciones locales.

Hazaña de ingeniería y preservación urbana

Dado que el descubrimiento se produjo durante las obras de preparación para un nuevo proyecto de desarrollo residencial, las autoridades se enfrentaron al dilema de cómo proteger el patrimonio sin frenar la expansión urbana.

La solución fue una proeza logística sin precedentes: ingenieros de la IAA encapsularon la estructura monolítica y, utilizando una gigantesca grúa de 300 toneladas, lograron izar y extraer el baño ritual por completo del suelo. Actualmente, la pieza se encuentra bajo resguardo temporal, pero el plan urbanístico final contempla reintegrar la estructura en un parque público dentro del nuevo vecindario, permitiendo que la arqueología antigua conviva de forma armónica con la vida moderna.

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