Lula consolida “Su Impacto” en el electorado con posibilidades de irse en la “Primera Vuelta”, según mediciones desde la República Dominicana a pesar de lo que dicen las encuestas en Brasil

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Elecciones en Brasil: Lula y Flávio Bolsonaro cierran una campaña polarizada y ajustada rumbo a la primera vuelta

Este domingo 4 de octubre de 2026, cerca de 158 a 160 millones de brasileños están llamados a las urnas en las elecciones generales. Eligen presidente y vicepresidente, los 513 diputados federales, 54 de los 81 senadores, gobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal, además de los legisladores estatales y distritales. Si ningún candidato a la Presidencia o a las gobernaciones supera el 50% de los votos válidos, el balotaje se celebrará el 25 de octubre.

La contienda llega marcada por una polarización extrema y una diferencia mínima entre el presidente en ejercicio, Luiz Inácio Lula da Silva (PT), de 80 años y aspirante a un cuarto mandato no consecutivo, y el senador Flávio Bolsonaro (PL), de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien permanece bajo arresto domiciliario tras una condena relacionada con el intento de golpe posterior a las elecciones de 2022. El resto de candidatos —entre ellos Augusto Cury, Ronaldo Caiado, Renan Santos y Romeu Zema— se mantiene en cifras de un solo dígito y no se espera que avance a una segunda vuelta.

Las encuestas más recientes (Datafolha, Quaest, Vox Brasil, AtlasIntel y otras de finales de septiembre y primeros días de octubre) sitúan a Lula ligeramente por delante o dentro del margen de error en la primera vuelta, con un rango aproximado del 37% al 45% frente al 33%-42% de Flávio Bolsonaro. Las simulaciones de balotaje muestran un empate técnico o una ventaja estrecha para cualquiera de los dos. Ambos candidatos registran tasas de rechazo cercanas al 50%. Las divisiones de género y regionales, junto con el cansancio del electorado ante la polarización, son factores destacados.

Cierre de campaña sin debate final

En las últimas 48 horas, las actividades se redujeron conforme a las normas electorales. Los actos de calle, marchas y distribución de propaganda estaban permitidos hasta alrededor de las 22 horas del 3 de octubre. La propaganda gratuita en televisión y radio ya había finalizado.

El último gran debate televisivo, previsto en TV Globo, fue cancelado tras resoluciones de última hora del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal (STF) que modificaron las reglas sobre la presencia de atriles vacíos y la inclusión de candidatos con menor intención de voto, como Renan Santos. La incertidumbre jurídica llevó a que ambos frontrunners se retiraran o declinaran participar, un hecho poco habitual en la recta final.

Los actos de cierre se concentraron en el Sudeste, especialmente en São Paulo, el mayor colegio electoral del país. Lula realizó eventos en Minas Gerais y Río de Janeiro el 2 de octubre y programó un recorrido por la avenida Paulista el día 3 junto a aliados, entre ellos Fernando Haddad, candidato del PT a la gobernación de São Paulo. Flávio Bolsonaro, por su parte, organizó una moto-carreata en el interior paulista (Santa Bárbara d’Oeste-Americana) con el gobernador Tarcísio de Freitas, quien busca la reelección, y actos posteriores en Río.

En el tramo final predominaron los llamados al “voto útil”: Flávio intentó consolidar el apoyo de la derecha contra Lula, mientras el presidente buscó a los indecisos y a los votantes mayores, para quienes el sufragio es facultativo. Persistieron temas como el escándalo financiero del Banco Master, con posibles conexiones en ambos bandos y en el Poder Judicial; controversias por el uso de simbolismo religioso (como referencias a Nuestra Señora Aparecida); tensiones de política exterior (acusaciones de interferencia de Estados Unidos y de Donald Trump a favor de Flávio, frente al discurso de soberanía de Lula); y aspectos logísticos (voto electrónico con elementos biométricos, alertas meteorológicas en el Sur y dispositivos de seguridad).

Polarización, instituciones y escenario de gobernabilidad

La cancelación del debate, las intervenciones judiciales y el predominio del rechazo al rival sobre el debate programático profundizaron la polarización y limitaron la clarificación de propuestas en la recta final. Lula enfatizó programas sociales, economía y soberanía, con especial atención a la movilización de adultos mayores. Flávio centró su mensaje en el sentimiento anti-Lula y anti-PT, la seguridad y un voto de “revuelta”.

Independientemente del resultado presidencial, las elecciones legislativas y de gobernadores —en particular en São Paulo— condicionarán la gobernabilidad. El ganador necesitará el apoyo del Centrão y deberá lidiar con un Congreso poderoso y con la dinámica del Supremo Tribunal Federal.

Un eventual segundo mandato de Lula mantendría las políticas sociales, los debates fiscales y las tensiones institucionales. Una victoria o un fuerte desempeño de Flávio Bolsonaro señalaría un giro a la derecha, posibles indultos o reversiones vinculadas al movimiento bolsonarista y un mayor énfasis en seguridad. La elevada deuda de los hogares, la percepción de corrupción, la violencia y las controversias judiciales siguen siendo preocupaciones centrales del electorado.

En el plano internacional, el resultado pondrá a prueba la solidez del bloque de derecha pro-Trump en América Latina, donde varios candidatos de esa corriente han triunfado recientemente. Una reelección de Lula preservaría un contrapeso de izquierda orientado a la multipolaridad y al equilibrio entre China y Estados Unidos. Un triunfo de Flávio podría alinear más a Brasil con prioridades estadounidenses en seguridad y minerales críticos. Como mayor democracia y economía de la región, el desenlace tendrá peso en las narrativas sobre la democracia tras los hechos de 2022-2023.

Todo apunta a una de las primeras vueltas más reñidas de la historia reciente de Brasil, impulsada más por el partidismo negativo, las fricciones institucionales y los alineamientos regionales y globales que por un debate programático detallado. El sistema de voto electrónico debería entregar resultados rápidos tras el cierre de las urnas, previsto a las 17 horas de Brasilia (con horarios escalonados en algunas regiones). El panorama para el período 2027-2030 —composición del Congreso, nombramientos en el Supremo y el posicionamiento de Brasil frente a la rivalidad entre Estados Unidos y China— quedará definido una vez se conozcan los números. Por ahora, la incertidumbre es alta y una victoria decisiva en primera vuelta parece improbable según las encuestas disponibles.

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