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SANTO DOMINGO.— Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, y David Collado, ministro de Turismo, se consolidaron en septiembre de 2026 como las figuras centrales de una creciente contienda interna dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) por la nominación presidencial que sucederá al presidente Luis Abinader en 2028.

Sus movimientos durante el mes se centraron en consolidar estructuras políticas rivales, captar respaldos, posicionarse públicamente y, en el caso de Mejía, capitalizar la gestión municipal. Otros aspirantes, como Wellington Arnaud o Guido Gómez Mazara, quedaron en un plano secundario.
Acciones de Carolina Mejía: consolidación territorial y resultados municipales
Mejía concentró sus esfuerzos en el fortalecimiento territorial e institucional, junto con la visibilidad de obras en la capital. Según reportes, expandió una red que incluiría alrededor de 8 senadores, más de 50 diputados, 120 alcaldes y directores de distritos municipales, además de miles de dirigentes partidarios. Entre las incorporaciones clave destacó el nombramiento del presidente del Senado, Ricardo de los Santos, como coordinador nacional de campaña, junto al respaldo formal de figuras como Eligio Jáquez y estructuras provinciales y empresariales en provincias como San José de Ocoa y Peravia.
En el plano público, realizó eventos y discursos que reafirmaron sus aspiraciones. En una importante concentración en Dajabón, declaró que el 16 de agosto de 2028 “estaremos subiendo las gradas del Palacio Nacional”. Presentó su proyecto como continuidad de las obras del gobierno de Abinader, citando ejemplos como la presa de La Jina y el bypass de Baní.
En el Distrito Nacional avanzó con entregas concretas: 598 luminarias LED en 77 calles de 20 sectores a lo largo de la avenida Independencia, orientadas a mejorar la seguridad; supervisión y renovación de parques, como el José Núñez de Cáceres con participación del Banco Popular; inauguración de obras de embellecimiento, incluyendo un parque lineal en Costa Brava con aceras, iluminación y árboles nativos; y anuncios de intervenciones adicionales, entre ellas en la zona de Pequeño Haití, cerca del Mercado Modelo, tras reportajes sobre las condiciones del área. Otras iniciativas abarcaron espacios públicos, bienestar animal y deporte.
Acciones de David Collado: expansión organizativa y perfil nacional
Collado apostó por una construcción amplia de estructuras a nivel regional y en la diáspora, aprovechando su visibilidad nacional. Aceleró la organización de equipos en las tres circunscripciones electorales del exterior (Nueva York/Noreste de Estados Unidos/Canadá, Miami y Europa), con comisiones que viajaron desde el país, e integró dirigentes provinciales y municipales del PRM. Destacó especialmente la actividad en La Vega, donde se asignaron coordinadores y directores, además de movimientos en otras demarcaciones.
Obtuvo respaldos de diversos funcionarios y figuras públicas. Reportes mencionaron apoyos de líderes del sector salud a inicios de mes y expresiones públicas de respaldo, como las de Orlando Jorge Villegas. Su equipo destacó en algunos conteos comparativos un aparato legislativo y municipal más amplio.
Panorama de encuestas en septiembre
Los resultados de las mediciones de septiembre fueron mixtos, dependiendo del encuestador, la muestra y el marco (simpatizantes del PRM versus población general; escenarios multicandidato o cara a cara).
En la edición de septiembre de RD Elige, entre simpatizantes del PRM Collado alcanzó 66,5 % frente al 18,5 % de Mejía. En población general, Collado rondó el 42,2 % y Mejía el 26,9 %. Collado también se ubicó en posiciones altas de favorabilidad y evaluación ministerial.
La encuesta IDEAME, con trabajo de campo del 21 al 27 de septiembre y 6.000 entrevistas personales, mostró a Mejía con 43,4 % frente al 40,7 % de Collado en un escenario interno más amplio. En cara a cara, Mejía obtuvo 50 % contra 45,8 % de Collado. Además, la alcaldesa registró un 78,4 % de aprobación de su gestión municipal.
Otras referencias de mediados y finales de mes describieron una carrera cerrada en general, con Collado liderando o manteniéndose competitivo en mediciones anteriores o alternativas.
Impactos y consecuencias
La rivalidad se convirtió en el principal relato interno del PRM, enmarcada como una competencia entre redes vinculadas a los linajes de Abinader y de Hipólito Mejía. Ambos bandos priorizaron la construcción de estructuras —legislativas, municipales, de base y en la diáspora— antes de los procesos internos formales, relegando a contadores secundarios y generando interrogantes sobre la cohesión partidaria a largo plazo frente a unas primarias competitivas.
La diferenciación estratégica fue clara: Mejía enfatizó el trabajo territorial de base, las alianzas institucionales (incluido el liderazgo del Senado), el mensaje de continuidad y la alta aprobación local ligada a entregas concretas en iluminación, parques y seguridad. Collado se apoyó en una popularidad más amplia, la visibilidad del sector turismo, redes reportadas de mayor alcance y resultados sólidos entre la base del PRM y la población general en varias mediciones.
Septiembre registró una aceleración de reuniones, integraciones, giras provinciales, organización en la diáspora y cobertura mediática. Esto desviaba energía hacia el posicionamiento interno mientras ambos mantenían sus roles oficiales: entrega municipal en el caso de Mejía y liderazgo del turismo en el de Collado.
El contencioso moldeó las primeras discusiones sobre la sucesión de 2028 dentro del partido gobernante. La elevada aprobación municipal de Mejía le ofreció un argumento de desempeño tangible; las ventajas de Collado en segmentos clave de las encuestas reforzaron en parte de la cobertura la narrativa de favorito. El desenlace sigue sujeto a las reglas de las futuras primarias, nuevas alianzas, factores económicos y de gestión, y la eventual posición de Abinader.
Conclusión
Septiembre de 2026 marcó una fase de consolidación activa e intensificación pública de la rivalidad Mejía-Collado como la principal contienda interna del PRM de cara a 2028. Ambos avanzaron en la construcción de sus aparatos y visibilidad: Mejía a través de resultados municipales y ganancias estructurales focalizadas que le permitieron números competitivos o de liderazgo en al menos una encuesta importante de finales de mes; Collado mediante una organización expansiva y una preferencia más sólida de la base en otros sondeos.
La dinámica polarizó la atención y los recursos dentro del partido, fijó los términos del debate sucesorio y posicionó a ambos como los claros favoritos. El peso relativo de la popularidad frente a la profundidad organizativa aún deberá probarse en los procesos internos formales. La variación en las encuestas subraya que, al cierre del mes, la carrera permanecía fluida y lejos de estar definida.
