Nacida en la era eduardiana, la supercentenaria británica alcanza un hito histórico global tras el fallecimiento de la japonesa Tomiko Itooka.

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LONDRES — Ethel Caterham ha hecho historia hoy, 21 de agosto de 2026, al celebrar su 117º cumpleaños no solo como la persona viva más anciana del mundo, sino también como la primera ciudadana británica en la historia registrada que alcanza esta extraordinaria edad.

Caterham, nacida en Shere, Surrey, en 1909, asumió formalmente el título de la persona longeva más anciana del planeta tras el reciente fallecimiento de la japonesa Tomiko Itooka. El hito ha sido validado oficialmente por el Grupo de Investigación de Gerontología (GRG) y Guinness World Records, consolidando su lugar en los anales de la historia demográfica global.

El último eslabón con el siglo pasado

La vida de Caterham abarca más de un siglo de transformaciones globales radicales. Es la última persona superviviente en el Reino Unido nacida bajo el reinado de Eduardo VII y la última superviviente validada en todo el mundo que nació en la década de 1900.

A lo largo de sus 117 años, ha vivido dos guerras mundiales, el auge y la caída de la Unión Soviética, la llegada del ser humano a la Luna y el nacimiento de la era digital. En el ámbito familiar, sus raíces de longevidad son profundas: una de sus hermanas llegó a cumplir los 104 años.

Una vida de servicio y discreción

Durante su juventud, Caterham trabajó como niñera en Francia antes de casarse con su esposo, Norman, un importante militar británico. La pareja vivió en diversos puntos del Imperio Británico, incluyendo Hong Kong y Gibraltar, antes de establecerse definitivamente en el Reino Unido, donde criaron a sus dos hijas.

Quienes la rodean en su residencia de Surrey la describen como una mujer de un carácter excepcionalmente pacífico, dotada de un agudo sentido del humor y una vitalidad que asombra tanto a cuidadores como a la comunidad médica internacional.

El secreto detrás de los 117 años

Al ser consultada por los medios sobre el secreto detrás de su longevidad, la carismática supercentenaria ofreció una receta basada en el bienestar emocional y la sencillez:

  • Paz interior: Llevar una vida tranquila y sin sobresaltos.
  • Escucha activa: Prestar atención a los demás y aprender de sus historias.
  • Disfrute diario: Dedicar el tiempo exclusivamente a las actividades que le apasionan.
  • Evitar el conflicto: Mantenerse alejada de discusiones y tensiones innecesarias.

El festejo de este viernes ha congregado a familiares, autoridades locales y admiradores de todo el mundo, quienes celebran la vida de una mujer que se ha convertido en el puente viviente más largo entre el pasado y el presente de la humanidad.

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