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Santo Domingo.– El expresidente Danilo Medina, actual presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y Johnny Pujols, secretario general desde finales de 2024, han liderado una intensa agenda de giras provinciales y municipales, asambleas, actos de reincorporación y juramentación, y actividades conmemorativas en distintas demarcaciones del país. Las visitas, concentradas desde finales de 2024 y extendidas a lo largo de 2025 y 2026, abarcan localidades como Elías Piña, La Vega, Dajabón, Valverde (Mao), Santo Domingo Este, Santiago, Duarte (San Francisco de Macorís) y otras.

Estas acciones se enmarcan en la estrategia de recuperación del partido tras los reveses electorales de 2020 y 2024. El énfasis recae en la evaluación de las estructuras locales, la aplicación de la “Línea Organizativa y Electoral” aprobada en el X Congreso, el crecimiento y reincorporación de militantes, y un discurso público que contrapone los logros de los gobiernos del PLD con la gestión del actual Ejecutivo del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Revitalización interna y movilización de bases
Las giras buscan evaluar el estado organizativo de las dirigencias territoriales, comenzando por las capitales provinciales y expandiéndose hacia los municipios. Se promueve un funcionamiento más austero y transparente, que incluye el pago de cuotas a partir del propio Comité Político, y se insiste en la unidad y el retorno a los valores fundacionales.
Entre los resultados visibles figuran actos masivos de reincorporación de antiguos dirigentes y militantes —como los celebrados en Boca Chica y La Caleta— y juramentaciones de nuevos afiliados, muchos de ellos jóvenes votantes primerizos o agrupados bajo consignas como “Unidos Firmes al Futuro”. Fuentes cercanas al partido describen un aumento de la participación en asambleas y una mayor dinamización territorial.
Mensaje de oposición y contraste de gestiones
Medina ha reiterado en casi todos los escenarios que “con el PLD se vivía mejor”, aludiendo a la reducción de la pobreza, la creación de empleos, obras de infraestructura (carreteras a través de RD Vial y la central Punta Catalina), la expansión de la jornada escolar extendida y otros avances de sus gobiernos. Al mismo tiempo, critica el déficit fiscal, el peso de los intereses de la deuda, proyectos inconclusos, retrocesos en educación y lo que califica de improvisación y corrupción bajo la administración del PRM.
Este mensaje encuentra eco en zonas que se beneficiaron de las antiguas “visitas sorpresa” o de obras prioritarias, y contribuye a la narrativa de un regreso de simpatizantes y un creciente descontento ciudadano. Pujols complementa el discurso con un enfoque organizativo y de acercamiento a jóvenes y profesionales.
Posicionamiento político y tensiones internas
Las actividades mantienen a Medina y al PLD en el debate nacional, proyectan al partido como alternativa viable para 2028 y abren espacios de diálogo con sectores empresariales, como el encuentro con el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP). La combinación de la experiencia de Medina con el perfil más joven y dinámico de Pujols es presentada por los partidarios como un activo de imagen.
No obstante, el proceso enfrenta limitaciones. Medina afirma que líderes y militantes de otras fuerzas se acercan al PLD por el descontento con el gobierno y el reconocimiento de la gestión anterior, e incluso proyecta que la organización recuperará el primer lugar en las encuestas. La narrativa oficial habla de un “sol que vuelve a brillar”. Sin embargo, analistas independientes recuerdan el pronunciado descenso electoral del partido —de fuerza dominante a porcentajes de un dígito o bajos dos dígitos en los últimos ciclos— y señalan que los casos de corrupción vinculados a allegados y familiares (entre ellos el de Maxi Montilla y procesos relacionados con Juan Alexis Medina) generan un lastre reputacional y debilitan la tesis de persecución política.
Algunos sectores internos critican, además, el “atrabanco” que representa la continua centralidad de Medina, al considerar que retrasa una renovación genuina y la definición de candidaturas. También se observan tensiones sobre el momento de selección del candidato presidencial de 2028, con presión para iniciar procesos de consenso desde principios de 2026.
Perspectivas
Las giras constituyen un esfuerzo deliberado y dirigido desde la cúpula para reconstruir la base territorial, el ánimo militante y el relato político del PLD. Han generado efectos de corto plazo: actos de afiliación, movilización local, presencia mediática sostenida y un mensaje opositor coherente basado en la nostalgia por logros pasados y la crítica a las deficiencias actuales.
El éxito a mediano y largo plazo dependerá de factores más profundos: la superación de las asociaciones con casos de corrupción, una renovación que no se limite a la figura de Medina, la competencia con otras fuerzas opositoras —en particular la Fuerza del Pueblo de Leonel Fernández— y la capacidad de convertir el descontento puntual en apoyo electoral sostenido. Hasta mediados de 2026, las actividades han mantenido al PLD activo y visible, aunque la verificación independiente de los supuestos avances en afiliación y intención de voto sigue siendo limitada y las vulnerabilidades estructurales persisten.