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Una jornada frenética de condiciones climáticas extremas y hazañas deportivas sin precedentes transformó por completo el panorama del golf profesional en las últimas 24 horas. Desde el histórico resurgimiento en el major femenino hasta los duelos cardíacos bajo el rayo en el circuito varonil, la resiliencia y la adaptabilidad marcaron el destino de los mejores jugadores del mundo.

El milagro de Haeran Ryu en el KPMG Women’s PGA Championship
La surcoreana Haeran Ryu firmó una de las páginas más doradas en la historia del golf moderno al conquistar su primer título de Grand Slam en el Hazeltine National Golf Club. Ryu entregó una tarjeta final de 70 golpes (2 bajo par) para acumular un total de 13 bajo par (275), sellando una remontada que rompió una sequía estadística de más de seis décadas: se convirtió en la primera campeona de un Major en al menos 60 años en superar un déficit de 10 o más golpes tras la primera ronda. Con esta hazaña, la asiática se embolsó un premio de 1.950.000 dólares, proveniente de una bolsa histórica que aumentó a 13 millones de dólares.
La victoria de Ryu no solo consolidó su estatus de superestrella, sino que frenó en seco las aspiraciones históricas de la número uno del mundo, Nelly Korda. La estadounidense finalizó empatada en el octavo puesto tras una ronda dominical de 73 golpes, lo que sepultó su oportunidad de convertirse en la tercera mujer en la historia en ganar los tres primeros majors de la temporada. Además, el resultado postergó su inducción automática al Salón de la Fama de la LPGA al dejarla a las puertas de los dos últimos puntos de clasificación requeridos.
El torneo no estuvo exento de debate. Una fuerte tormenta eléctrica matutina dejó caer más de una pulgada de agua, lo que obligó a los oficiales de la LPGA a implementar la regla de “mentiras preferidas” (levantar, limpiar y colocar la bola). Aunque la medida suavizó el caos en unos greens extremadamente blandos, generó críticas menores por parte de los puristas, quienes defendían el principio de jugar la bola tal como reposa.
Caos por tormenta y duelo de titanes en el Travelers Championship
En el PGA Tour, el dramatismo se trasladó al TPC River Highlands, donde los rayos y las lluvias torrenciales destrozaron la programación televisiva y rompieron el ritmo de los competidores. La evacuación del campo obligó a retrasar las acciones hasta el final de la tarde, forzando a los líderes a disputar los hoyos decisivos al límite de la puesta del sol.
Antes de la interrupción climática, Collin Morikawa encendió la pizarra al firmar una espectacular ronda de 61 golpes (9 bajo par) bajo la lluvia, imponiendo una marca de 20 bajo par en la casa club que asfixió la estrategia de sus rivales.
Sin embargo, los reflectores se centraron en un choque titánico entre el número uno del mundo, Scottie Scheffler, y el noruego Viktor Hovland. Tras un electrizante intercambio de golpes durante toda la tarde, y luego de que Scheffler errara por milímetros un putt para birdie en el hoyo 71, ambos llegaron empatados con 21 bajo par al hoyo 72. El desenlace de este Signature Event mantiene en vilo las proyecciones de la FedExCup y la definición de un cheque de 3,6 millones de dólares para el campeón.
Veteranos al límite en el DICK’S Open
Por su parte, el PGA Tour Champions vivió su propia dosis de suspenso en el En Joie Golf Club. Matt Gogel y Dicky Pride terminaron igualados en la cima tras una agresiva ronda final de 7 bajo par, dejando apenas un paso atrás al miembro del Salón de la Fama de la Fama del Golf Mundial, Padraig Harrington, en una batalla que reconfigura las posiciones de la Charles Schwab Cup.
La nota llamativa del torneo senior la dio el legendario John Daly. A sus 60 años, Daly desató la locura de los aficionados el sábado al firmar una tarjeta libre de bogeys de 63 golpes (9 bajo par), registrando un promedio de distancia con el driver de 384 yardas, reafirmando su vigencia como el jugador más carismático del circuito.
