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Santo Domingo, 13 de junio de 2026 – En una reunión celebrada a finales de abril en la Embajada de Estados Unidos en la República Dominicana, la embajadora Leah Francis Campos expresó su respaldo al “noble compromiso” del médico internista Dr. José Ernesto Fadul, quien ofrece tratamientos alternativos y naturales para niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), pese a las investigaciones y sanciones regulatorias que enfrenta en el país.

La cita, ocurrida entre el 25 y 26 de abril, fue facilitada por el comunicador y empresario Santiago Matías (Alofoke) y el abogado Eduardo Saint-Hilaire. Según la propia embajadora, el encuentro fue de carácter “cordial” y sirvió para destacar las experiencias positivas reportadas por padres de niños con autismo que han seguido los protocolos de Fadul, basados en suplementos nutricionales, vitaminas, proteínas, aminoácidos, minerales y enfoques antiinflamatorios.
Controversia previa
El Dr. Fadul había ganado notoriedad en los últimos meses por promover estas terapias alternativas en su clínica “Transformando el Autismo”, ubicada en Santiago. Muchos padres han relatado mejoras en el comportamiento, la comunicación y el desarrollo de sus hijos. Sin embargo, su labor generó fuerte polémica.
Programas de periodismo investigativo, como el de Nuria Piera, cuestionaron la validez científica de los protocolos, los posibles riesgos para la salud y los altos costos en algunos casos. Posteriormente, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) realizó una inspección a la clínica y detectó múltiples irregularidades en el manejo, reenvasado, etiquetado, dispensación y trazabilidad de los productos. La entidad ordenó la suspensión inmediata de estas actividades por violaciones a las leyes sanitarias y riesgos para los pacientes.
Fadul lamentó públicamente no poder continuar ofreciendo o donando los tratamientos a las familias afectadas.
Vínculo con la agenda de RFK Jr.
Durante la reunión, la embajadora Campos conectó el trabajo del médico dominicano con la iniciativa “Make America Healthy Again (MAHA)” del secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., Robert F. Kennedy Jr., que promueve enfoques más allá de los fármacos tradicionales, priorizando nutrición y remedios naturales.
Campos anunció la intención de involucrar al equipo de Kennedy para compartir “mejores prácticas regulatorias” estadounidenses con altas autoridades dominicanas, entre ellas la vicepresidenta Raquel Peña y el ministro de Salud, Víctor Atallah, con el objetivo de ampliar las opciones disponibles para los padres.
Reacciones divididas
El encuentro ha generado una fuerte polarización. Para los seguidores de Fadul y muchas familias, representa un importante respaldo internacional y una validación de su lucha contra lo que consideran “excesos burocráticos” o influencia farmacéutica. La participación de Alofoke ayudó a posicionar el tema como una causa de defensa de las familias.
Por otro lado, críticos como la periodista Altagracia Salazar y varios profesionales de la medicina han considerado inapropiada la intervención de la embajadora, viéndola como una intromisión en asuntos internos y un aval prematuro a métodos no probados científicamente mientras continúan las investigaciones.
A nivel regulatorio, las medidas de DIGEMAPS se mantienen vigentes y la reunión no ha revertido las restricciones locales. Sin embargo, sí abrió un canal de diálogo binacional sobre cuidados del autismo, terapias alternativas y regulación.
Impacto simbólico
Analistas consideran que el evento tiene mayor peso simbólico y mediático que consecuencias prácticas inmediatas. Pone de relieve la desesperación de muchas familias dominicanas ante la falta de opciones accesibles y efectivas para el autismo, al tiempo que subraya la tensión entre la búsqueda de esperanza, la innovación médica y la necesidad de evidencia científica y seguridad para los pacientes.
El caso también evidencia los desafíos del país en materia de acceso a tratamientos, regulación de suplementos y apoyo integral a las familias con niños neurodivergentes. Sus efectos a largo plazo dependerán de eventuales colaboraciones entre las autoridades sanitarias de ambos países y de la evolución de los debates científicos y regulatorios pendientes.
