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WASHINGTON — La Casa Blanca desestimó hoy oficialmente un borrador de acuerdo de paz filtrado por los medios estatales iraníes, calificándolo de “invención absoluta”.
La disputa estalló luego de que la televisión estatal de Irán difundiera los detalles de un presunto “marco no oficial” para un Memorando de Entendimiento (MOU) que buscaba poner fin al conflicto actual.
Las polémicas demandas de Irán:
Según los informes difundidos por los medios controlados por Teherán, el borrador del acuerdo —denominado el “marco de Islamabad”— contemplaba importantes concesiones por parte de Washington:
Fin del bloqueo: Estados Unidos levantaría por completo su bloqueo naval sobre los puertos iraníes.
Estrecho de Ormuz: Irán se comprometería a reabrir el estrecho al tráfico comercial habitual en un plazo de un mes.
Retirada de tropas: Las fuerzas militares estadounidenses abandonarían las zonas aledañas al territorio iraní.
Respaldo de la ONU: El pacto final se ratificaría mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad en 60 días.
Firme rechazo de la administración Trump
El gobierno estadounidense reaccionó con agresividad ante la filtración de estos términos:
Negación rotunda: El equipo de Respuesta Rápida de la Casa Blanca declaró en X que el reporte es falso y el documento es un invento.
Conflicto del uranio: El presidente Donald Trump aclaró que Irán no recibirá alivio de sanciones a cambio de entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido. El mandatario enfatizó que deben ceder dicho inventario de cualquier manera.
Estado de la negociación: Pese al choque público, Washington considera que un pacto aún es viable. Trump señaló en una reunión de gabinete que Irán mantiene la firme intención de negociar, aunque EE. UU. no está satisfecho con lo propuesto.
Impacto en los mercados y tensión regional
Este roce diplomático ocurre tras los recientes ataques de “autodefensa” de EE. UU. contra sitios de lanzamiento de misiles iraníes, una acción que Teherán criticó como una violación al frágil alto el fuego acordado en abril.
La volatilidad se trasladó de inmediato a los mercados energéticos globales. El precio del crudo Brent cayó más del 3% hasta rondar los 93 dólares por barril tras la emisión inicial de Irán, reflejando la ansiedad de los inversores ante el futuro de la reapertura del Estrecho de Ormuz.
